jueves, 10 de marzo de 2011

Bonita

Como tantas otras noches no puede dormir, lo tienen hipnotizado unos ojos negros. Se quedó congelado en aquel instante en que sus cinco sentidos evocaban el olor de aquellos rizos, sus detalles, el leve siseo al bailar con el viento, imaginaban su sabor y recordaban su suavidad. Entre sábanas frías se pregunta si la luna velará su sueño. Se la imagina enredando inconscientemente sus dedos entre los largos rizos, o agarrándose al cojín para no dejarlo escapar, la boca entreabierta, y un suspiro en medio de esa respiración agitada de un carácter extrovertido y enérgico. Casi puede contar todas y cada una de las pecas que adornan sus mejillas. Esas mejillas que flanquean  las esquinas de aquella sonrisa tan perfecta. 
Medio dormido se pregunta si algún día volverá a sentir sus labios contra su cuello y el suave mordisco sobre la yugular. Si comerá helado de madrugada con otro o lo hará sola, recordando... Se pregunta si volverá a enseñarle a besar, como todas aquellas veces. Llegados a este punto, con el recuerdo de sus besos, se levanta y sale a la terraza, no puede pasar ese ecuador sin fumar, se apoderan de él los nervios, y un ligero temblor covarde. Luego volverá a la cama, y como todas las noches desde hace tanto, le oiré hablar en sueños, medio gritando su nombre. El de la dueña de aquellos ojos negros.

miércoles, 2 de febrero de 2011

De un loco para otra loca

Perdido. En lo más hondo del pozo. Triste. Solitario, en ese fondo oscuro y húmedo. La lengua ya solo distingue el sabor amargo, la boca pastosa, entre humos la noto seca, pero no bebo agua, solo ron, cual bucanero sin pata de palo ni parche en el ojo, pirata sin vela, ni barco, ni tesoro, ni cofre, ni corazón que esconder. Ya no sé ni leer un mapa que me indique como salir de este agujero. Echo de menos hasta lo que antes echaba de más.
Pero algo ha cambiado. Ha aparecido.
Ella me ha salvado, ella me ha sacado del abismo, me ha rescatado de la oscuridad de la cárcel de mi fúnebre cabeza. Cada uno de esos diminutos dientes, piezas de puzzle que forman esa preciosa sonrisa, me iluminaron la salida.
Ella es la gota que colma el vaso, que consigue que todo fluya...
Mi corazón se desborda.
Y siento cada latido anunciar el fin, como si el corazón diese su ultimo vuelco cada vez que parpadeo y al abrir los ojos me encuentro esto:
Y siento que en ese instante podría morir.

martes, 21 de diciembre de 2010

Por ti y para ti

Del negro abismo del olvido no vale rescatar nada, se queda allí preso, se va el amor, se olvida, se desgasta, se destiñe el rojo en unos vaqueros y se rompen las costuras a la altura de las rodillas tras las sucesivas caídas, por haber rozado una y otra vez el suelo rasgándose y provocando pequeñas heridas que escuecen y se llenan de arenilla.
Se te empañan los ojos pequeña, no crees que sea verdad cuando te dicen: - Te entiendo.- Sin embargo en mi caso es verdad, te entiendo y me he sentido como tú, se me han roto otros pantalones y he caído mil y una veces sobre mis resentidas rodillas, para volver a levantar. Eso es lo que tú tienes que hacer, levantar.
Volar, ya te lo dije, no es tan difícil, sencillo, como aprender a caminar.
Ten siempre en cuenta que yo te quiero más. No escondas esa sonrisa. Y bésame la mejilla, como aquí, como en este momento, sobre ese árbol que fue testigo de juegos y confidente de desengaños, a la orilla del río que nos ha visto caer a sus aguas vestidas y medio desnudas, nos ha prestado sus gotas para calarnos la piel y jugar mojando nuestras sonrisas, ese río que fluye al mismo tiempo que nuestras vidas. No cambio por nada los momentos pasados a sus orillas.

martes, 23 de noviembre de 2010

Cómo sólo ella sabe conseguir que hablen de ella

Seguia pensando en aquella chica de ojos negros, en sus dedos sujetando los pitillos, en sus labios dando cada calada, en su melena rizada ondeando con la suave brisa del mediterráneo, en el embriagador olor de ese pelo y el perfume de su piel, y lo guapa que estaba paseando a su lado por aquellas calles de Sans.
Paseos para recordar, momentos imposibles de llegar a aquel lugar donde dicen que habita el olvido. Magia desprendida en su caminar, sin mirar atrás. Alegría, es lo que soltaban los poros de su piel a bocajarro como insultantes para todo aquel amargado que no estuviese disfrutando del momento con su paseo.
Cualquier tipo de sentimiento rancio que guardase su alma desaparecía estando con ella, con su animada sonrisa, con su felicidad contagiosa.
Haciendo posibles cada una de sus locuras sin pensar en nada más, en las consecuencias, y demás.
Simplemente sin pensar. Y recordarla así, recostada en el suelo de la calle, frío y sucio, dejando que la gente la mire sin entenderla, pero a ella le da igual, no es importante lo que a cualquiera pueda rondarle por la cabeza tras contemplar esa imagen, solo es importante lo que él está pensando, y él la ve más bella, interesante, desconocida, inalcanzable, seductora y deseable que nunca. Como un sueño, el sueño de su existencia. Pues eso, que el pobre era incapaz de dejar de pensar en esa belleza catalana que no hacía mucho le había robado el corazón, y se lo tenía escondido y preso manteniendo intacto su frío sueño.

     Cómo sólo ella sabe conseguir que hablen de ella, con palabras que fluyen a bobotones, como sangre, de un corazón enamorado.

martes, 9 de noviembre de 2010

Sonrieme porfavor

Dejanos disfrutar de tu sonrisa, nunca prives al mundo de esa luz que ilumina hasta el pozo más profundo y la oscuridad más ominosa.
Vamos, preciosa, sonríe.
Haré lo que sea, todo lo que este en mi mano, pero sonríe.
Riete a carcajadas, contagiame tu risa, vamos a reírnos de todo, vamos a tomarnos a risa hasta ese desamor que te inunda los ojos en aguas saladas.
Nada puede evitar que sonrías, esa fuerza inagotable de tu risa. Que es capaz de alimentar cualquier motor, que da energía, que mueve el mundo, mi mundo. Ríe, ríe, ríe, y sonríeme. Siempre. Para que no olvide que a pesar de todo tu sonrisa me va a acompañar, para que recuerde que pase lo que pase siempre estará ahí para empujarme a seguir, para derrumbar mi mal día, mi angustia, mi dolor, y contagiarme esa risa. Para provocar mi carcajada de felicidad.

Regalame, esa maravillosa risa contagiosa que te caracteriza, preciosa.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ella

Una vez puestos a pensar, ya no puede parar, su corazón sabe lo que quiere, quiere tantas cosas... su cabeza loca no lo pude aceptar, pero es una aventurera, valiente, y pronto... será capaz. No quiere hacer daño, no quiere ver esos ojos empañados. Y su dolor es aún más hondo. No ha sabido ser egoísta, y su corazón le pide tantas cosas... ¿Como se hace para no complacerlo? Quiere volar a las nubes, quiere disfrutar de su dulce algodón. Quiere verse de nuevo empujado por ese motor amor. Recuperar la ilusión, que ésta llene el vacío de cosquillas, que le robe una sonrisa a la razón. Quiere romper con la rutina y vivir algo en lo que ésta no tenga cabida. Que los buenos días  dejen de ser amargos.
Desea no arrepentirse, está dispuesto a tropezar las veces que haga falta, pero caminará y caminará y no se va rendir. Tiene ganas de luchar, de arriesgar, de volver a empezar, de cambiar y dejar de mirar atrás.
Pero es tan difícil confesar lo que el corazón grita y la mente se empeña en ocultar.
Y es tan difícil transformar un pensamiento en dolorosas palabras. Por mucho que le retuerza las tripas pensarlo, ya no pude continuar, ya no quiere continuar.
Ya no puede evitar que el corazón se salga con la suya. Quiere sonreirle y decirle que si. Consentido corazón mimado, ella va a mimarte todavía más.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Pequeña

Un sueño de muñeca bonita vestida de azul, mamá te ha obligado a ponerte vestidito, y tú, ansiosa de aventuras te arriesgas a mancharlo para obtener aquello que has visto y debe ser tuyo, pasando por encima de saxofones soprano, se esconde en el portal del juego del cielo del juguete robado. Ni muñecas ni carritos son para ti. Todo lo que necesitas es imaginación, poderosa imaginación. Con la que ves duendes azules, fumas cigarros de plástico con guantes sofisticados, a los que inventas boquillas que hacen que el humo no llegue a los pulmones, cigarros que se convierten en puros de boda en la que tu eras el novio, y te pones la pajarita y te arreglas con Nivea para tener la cara como el culito de un bebe. Inventas mil historias, en las que de vez en cuando hay un 30% de verdad. Desvaríos que tan solo tienen 8 primaveras, y que me cuentas mirándome con esos dos ojitos claros, tan bellos, hermosos y pequeños como los labios y la nariz que forman esa carita redonda, medio cubierta siempre por esa maraña de pelo rubio que no te dejas peinar.

Disfruta, pequeña, de esa sonrisa que nadie te puede quitar.