jueves, 7 de septiembre de 2017

00.00

¿Qué me has hecho?
He escalado de nuevo a lo más alto
y me ha saludado el vértigo con curiosidad.
Hacía mucho que no nos veíamos.
Dice que cuándo me han devuelto las ganas de volar.
¿Dónde estaban? ¿Dónde estás? 
Veo ahí abajo un espacio a mi medida. ¿Es de verdad?
¿Fui capaz de compartir mi sueño contigo?
¿Me dejé dormir en el hueco de tu cuerpo?
Cómo ha pasado esto.
Si has sido un baile.
Voy reptando lejos de esa seguridad que se ha adherido a mis mejillas
y de la confianza que curvaba mi cuerpo, boca arriba, por un beso. 
Un beso breve en un baile.
Sí, 
sólo ha sido eso.
Pero ahí sigue el espectro de tu mano entre mi pelo, capaz de moldear su libertad y la mía.
Cierro los ojos lo más fuerte que puedo
y zarandeo mi cabeza de un lado a otro,
para borrar la sensación de plenitud que invade mi muro; está dibujando grietas. 
Debíamos suponer que todo desaparecería al llegar a casa.
¿Sigo de camino?
Todavía llevo el eco en los labios del deseo de tenerte cerca.
Todavía, estando ya tan lejos.
¿Lo ves? me están ardiendo las preguntas,
pero tengo tu olor en las muñecas
y mis manos anhelando las palabras que evito escribir.
Dime, ¿qué hago ahora con todo este papel en blanco?