jueves, 10 de marzo de 2011

Bonita

Como tantas otras noches no puede dormir, lo tienen hipnotizado unos ojos negros. Se quedó congelado en aquel instante en que sus cinco sentidos evocaban el olor de aquellos rizos, sus detalles, el leve siseo al bailar con el viento, imaginaban su sabor y recordaban su suavidad. Entre sábanas frías se pregunta si la luna velará su sueño. Se la imagina enredando inconscientemente sus dedos entre los largos rizos, o agarrándose al cojín para no dejarlo escapar, la boca entreabierta, y un suspiro en medio de esa respiración agitada de un carácter extrovertido y enérgico. Casi puede contar todas y cada una de las pecas que adornan sus mejillas. Esas mejillas que flanquean  las esquinas de aquella sonrisa tan perfecta. 
Medio dormido se pregunta si algún día volverá a sentir sus labios contra su cuello y el suave mordisco sobre la yugular. Si comerá helado de madrugada con otro o lo hará sola, recordando... Se pregunta si volverá a enseñarle a besar, como todas aquellas veces. Llegados a este punto, con el recuerdo de sus besos, se levanta y sale a la terraza, no puede pasar ese ecuador sin fumar, se apoderan de él los nervios, y un ligero temblor covarde. Luego volverá a la cama, y como todas las noches desde hace tanto, le oiré hablar en sueños, medio gritando su nombre. El de la dueña de aquellos ojos negros.

3 comentarios:

  1. Comprendo que no pueda dormir después de haber visto esos ojos...

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  2. Estoy segura que le quedan muchas más noches gritando su nombre..

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  3. Ojalá que cuando caiga dormido, el sueño le envuelva de nuevo entre esos rizos.

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