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domingo, 3 de abril de 2011

Enredandose en el dedo corazón

-Con ganas me quedo de decirle al viento que se joda mientras enredo uno de tus rizos alrededor del dedo corazón, que se joda porque por mucho que te revuelva el pelo, te roce y te sople jamás podrá tocarte como lo hago yo, jamás podrá disfrutar de tu olor, ese que él mismo esparce, jamás podrá deleitarse con el brillo de esos ojos, ni con el movimiento de tus pulmones cuando lo respiras, ni perder el tiempo simplemente mirando fijamente el movimiento de tu melena, de tus manos, de tus pestañas, de tus labios cuando hablas.
Deja que mueva tu pelo, que lo intente acariciar, que lo haga bailar alrededor de tu cara, y que se joda, que se joda el viento por no poderte tocar como lo hago yo...-
Allí queda ella, como el más bello de todos mis frios sueños, muda, quieta, pensando en quien sabe qué, increiblemente perfecta.


martes, 21 de diciembre de 2010

Por ti y para ti

Del negro abismo del olvido no vale rescatar nada, se queda allí preso, se va el amor, se olvida, se desgasta, se destiñe el rojo en unos vaqueros y se rompen las costuras a la altura de las rodillas tras las sucesivas caídas, por haber rozado una y otra vez el suelo rasgándose y provocando pequeñas heridas que escuecen y se llenan de arenilla.
Se te empañan los ojos pequeña, no crees que sea verdad cuando te dicen: - Te entiendo.- Sin embargo en mi caso es verdad, te entiendo y me he sentido como tú, se me han roto otros pantalones y he caído mil y una veces sobre mis resentidas rodillas, para volver a levantar. Eso es lo que tú tienes que hacer, levantar.
Volar, ya te lo dije, no es tan difícil, sencillo, como aprender a caminar.
Ten siempre en cuenta que yo te quiero más. No escondas esa sonrisa. Y bésame la mejilla, como aquí, como en este momento, sobre ese árbol que fue testigo de juegos y confidente de desengaños, a la orilla del río que nos ha visto caer a sus aguas vestidas y medio desnudas, nos ha prestado sus gotas para calarnos la piel y jugar mojando nuestras sonrisas, ese río que fluye al mismo tiempo que nuestras vidas. No cambio por nada los momentos pasados a sus orillas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Ella

Una vez puestos a pensar, ya no puede parar, su corazón sabe lo que quiere, quiere tantas cosas... su cabeza loca no lo pude aceptar, pero es una aventurera, valiente, y pronto... será capaz. No quiere hacer daño, no quiere ver esos ojos empañados. Y su dolor es aún más hondo. No ha sabido ser egoísta, y su corazón le pide tantas cosas... ¿Como se hace para no complacerlo? Quiere volar a las nubes, quiere disfrutar de su dulce algodón. Quiere verse de nuevo empujado por ese motor amor. Recuperar la ilusión, que ésta llene el vacío de cosquillas, que le robe una sonrisa a la razón. Quiere romper con la rutina y vivir algo en lo que ésta no tenga cabida. Que los buenos días  dejen de ser amargos.
Desea no arrepentirse, está dispuesto a tropezar las veces que haga falta, pero caminará y caminará y no se va rendir. Tiene ganas de luchar, de arriesgar, de volver a empezar, de cambiar y dejar de mirar atrás.
Pero es tan difícil confesar lo que el corazón grita y la mente se empeña en ocultar.
Y es tan difícil transformar un pensamiento en dolorosas palabras. Por mucho que le retuerza las tripas pensarlo, ya no pude continuar, ya no quiere continuar.
Ya no puede evitar que el corazón se salga con la suya. Quiere sonreirle y decirle que si. Consentido corazón mimado, ella va a mimarte todavía más.