viernes, 3 de mayo de 2013

Mar, tormenta y desaire

Te presto mi cama
te dejo dormir la siesta
sueño por ti cualquier pesadilla
amenazo a las vecinas que se atreven
a pasear con tacones en el piso de arriba
preparo té
tostadas
y oleadas de fuego dentro de mí,
te pido que descanses tus tormentas, amor
convenciéndome,
de que no voy a volver a ahogarme.
Pedazo de océano.
Qué miedo das.
Pero no me importa
te veo dormir
y pienso que jamás había notado como anochece
a media tarde
cuando cierras los ojos.
Como la luna,
enamorada de ti
y celosa de mí,
busca hacerle sombra al sol,
y velar tu sueño.
Me mareo
entre tus holas,
y vomito cada adiós.
No quiero darme cuenta
pero ya estoy hundiéndome.
Haces de mí lo que quieres,
como un niño con una muñeca rota.
Solo te ha faltado
romperme la boca
de una patada, amor.
Solo te ha faltado
tirarme a la basura
la poesía del mundo, amor.
Solo faltó o hizo falta un minuto
para volver a pasear la tabla
a sentir tu espada en mi espalda
viendote más pirata que nunca
y temblar de miedo
porque voy a caer
y pude haber salido corriendo a tiempo,
y no entiendo
como no me arrepiento.
Me puse a tiro,
aun sabiendo que tú tienes mejor puntería
que yo.
Y no entiendo
como no me arrepiento.
Te has convertido en un goteo
incesante e incómodo
de recuerdos,
que se escapan por los agujeros
de mi corazón.
Creo que esta vez
voy a vaciarme del todo.
Aunque sin ti yo no sea más
que un desierto consumido por su propio fuego
después de perder su único punto de canalización.



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