miércoles, 22 de mayo de 2013

Contar mentiras tralará, un, dos, tres, respira

La verdad tampoco me interesa,
la mentira, a veces
no solo es buena
también te la mereces.
Cómo cuando te decía:
algún día, prometo dejar
que me deshagas las trenzas.
Algún día, prometo dejar
que me devuelvas la tristeza,
y entre tormentas
te encontraré los veranos
perdidos porque septiembre llegaba demasiado pronto.
Aunque no era tanta mentira,
cuando sabía que iba a volver a dejarme querer
y entonces
volvería a dejarme de gustar.
No me caigo bien cuando estoy contigo.
Me aburre la vida
cuando no se deja besar.
Me ahuyenta, cuando me dice
que la compañía es incierta.
Por todas las veces que quise
que estuvieses de mentira
o de verdad,
por todas las veces que no me importó.
Por todas las veces que un miércoles
no debió parecerme domingo,
por todas las veces que conté a otro
aquello que solo debió pasar contigo,
por todas y cada una de las veces
que te has convertido
en un cachito de papel en el que sole pone:
no existo.
Y por todas las veces que
te he echado de menos y no debí
hacerlo,
tengo que decirte que hoy veo el mundo
color primavera,
que este verano pienso irme al mar
que voy a llenar mis ojos de sal
y que no tengo ninguna intención
de pronunciar sumergida en todo ese azul
ni una sola de las letras de tu nombre.
Tengo que decirte que voy a volver a empezar
que voy a encontrar mi punto cero
y el cuentakilómetros
irá mucho más rápido que antes.
No pienso perderme ni un solo
átomo contaminado de Madrid.
Al fin y al cabo, tengo, como todos, la mala costumbre de respirar.



Vamos a volver a jugar a eso que hacíamos antes
a ver quién aguanta más tiempo sin aire,
ganaré,
y cuando vuelva a empezar
todo olerá a nuevo.

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