martes, 15 de noviembre de 2016
Ella es breve
Hablamos de un barco a la deriva,
que sigue anclado a la orilla que abandona.
Un amante precoz
que acaricia las cadenas de sus errores.
Una trapecista que pierde el equilibrio
y todavía te busca más allá de su red.
Una voz enamorada del silencio.
Un poeta que sólo sabe escribir a su primer amor.
Hablamos de un caos
que adora la brevedad de las cosas eternas
y se ordena omitiendo que ama.
Por las noches no grita
no tiene ganas,
sólo escucha y presta atención a su calma.
Hoy ve a la vida alimentando una soledad divina,
y esa luna que brilla más que nunca
porque, como ella, sólo será esta vez.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Para cicatrizar contigo dentro
Estamos ahí aunque aún no nos conocemos.
Ya tenemos un rincón,
un refugio y un sofá donde recluirnos en libertad.
Somos animales capaces de destruirnos
pero vamos a escoger otra manera.
No ha pasado aún,
y sin embargo,
ya sé que si algún día te convirtieras
en una brecha en mi piel por culpa de algún error,
arrancaría uno a uno cada punto
y volvería a dejarte entrar;
para cicatrizar contigo dentro.
Y si dolieses en el corazón tanto como en la carne,
haría lo mismo con la ropa;
para cicatrizar contigo dentro.
Porque el dolor no me va a importar,
el frío ni lo notaré,
la conciencia ya la he perdido,
los avisos no los oiré,
las cosas que entiendo dejarán de tener sentido
y los domingos serán un puto placer.
Por todo lo que ya sé y por lo que no adivino
ni me atrevo a imaginar,
ya te quiero conmigo.
Y quiero hacerme con tu historia
y quiero escribir el final.
En el aire
Te tengo atrapado en las pestañas.
Eres el sueño de
una noche invernal sin pijama.
Abrí los ojos antes de que acabaras,
y te has quedado enredado en la mañana.
Amanece casi naranja.
El mundo es una maravilla
pero la humanidad lo mata.
Amanece casi azul.
La vida enseña pero nadie aprende nada,
y el pasado se angustia y los libros tiemblan.
Amanece casi rojo.
Hay un botón en mi cuerpo
que cede sólo ante tu peso,
y pacta con todo este desorden,
para que el momento sea sólo eso:
infinitamente,
un punto muerto
durante un instante,
un parón efímero en el tiempo.
Amanece y no existe la muerte
ni la desolación
ni la destrucción
ni la ambición
ni el desengaño.
Soy inmune al miedo
y nada puede hacerme daño.
Dura sólo unos segundos
pero vuelo.
Y una vez que vuelo
el mundo es mío y
tu vuelo es mío y
nos salvamos.
Paramos,
descansamos,
resucitamos,
y volvemos a volar.
Con los píes en el aire
el suelo no nos puede hacer temblar.
viernes, 4 de noviembre de 2016
El miedo
Cuando lo besas en los labios
Algunos incluso caminan cogiéndolo de la mano,
En mi caso huyo.
Corro, me escondo y no hago ruido.
Pero siempre me encuentra.
El miedo,
que todavía me estaba esperando,
viernes, 21 de octubre de 2016
Oriónidas oníricas
Este es el minuto y el momento.
Cada vez que llueven estrellas el cielo se cuela en mi sueño,
y vuelvo a casa
a la luz de las lunas llenas
y la voz de un amor despierto.
Yo duermo
y tú nos resucitas.
Ya pasaba antes.
Pero nada ha pasado todavía.
Este mundo es nuevo.
Es otro sueño.
Y no sé si somos nosotros
o sólo nos parecemos.
Ahora tú buscas los besos
y yo escondo las excusas.
Ahora tú escondes la mano
y yo lapido la aventura.
Ahora tú te rindes
y yo pienso en otros.
Ahora tú me engañas
y yo me convenzo.
Ahora yo miento
y tú sólo miras.
No es nuestro momento
pero se parece.
Puedo notar el frío del suelo
morir ante la hoguera que es mi cuerpo.
Puedo ver desaparecer el espacio que nos separa
y oler tus miedos y tus ganas y otra vez tus miedos.
Puedo oír como llamo a los míos
y suplico que vuelvan
(eso no es algo nuevo,
tú espantabas mi cautela).
Y entonces aparece el peligro,
y le acojo como a un viejo amigo,
y le pido que me conceda un beso.
Ya no me veo,
me estoy olvidando,
vuelvo a dejar de quererme
y cierro los ojos mientras
unos labios de valiente
buscan a mi izquierda,
desde donde no me miras
y donde ya no existes.
Yo despierto
y tú nos olvidas.
No puedo matar lo que ya está muerto,
pero me haré la dormida.
La verdad es que si abriese los ojos no vería.
Las nubes tapan lo posible del deseo.
Oriónidas oníricas.
viernes, 23 de septiembre de 2016
Fugaz
¿Tendrá la vida paciencia suficiente para reconocerlo?
Mientras tanto,
sólo existe un color,
a una hora concreta,
que sabe llenar tus ojos con ese instante,
tan de media hora y de un segundo.
Nunca quise atraparte en mis pestañas,
nunca quise que fueran una cárcel para tus sueños.
Nunca quise que tú te asentaras como mi único sueño,
siempre detrás, siempre bailando, siempre detrás,
de un párpado al otro.
Perdona por todo.
No debí soñar contigo,
ni despertar a tus pies.
No debí ahogarme en tus excusas,
ni llorar por tus rincones.
No debí mentir con tus palabras,
ni decirte la verdad cuando temblaba, después,
siempre,
después de arder;
cuando el árbol desfallece,
las ramas tiemblan y sus años laten.
Sin embargo no me arrepiento.
Repetiría cada movimiento,
cada pequeño y singular vuelo de mis dedos por tu suavidad,
cada ladrido, cada beso.
Recrearía cada noche con su luz,
y volvería a aprender a hacerlo después de olvidarte,
como si leyese un libro nuevo.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
No olvides, aunque llueva
que ayer el sol perseguía los girasoles de tus ojos,
que cansados,
miraban a otro lado mientras este perdía toda su fuerza.
Los mismos girasoles que hicieron brillar más que nunca tus pupilas
y calmaron su sed con tu llanto.
No olvides, aunque llueva,
que ayer el cielo estaba despejado
y se podía ver bailar a las colinas a puntito de besar el ocaso del verano.
El mismo verano que puso estrellas fugaces cerca de tus labios
para que tus susurros se cumplieran.
No olvides, aunque llueva,
que fuiste una brizna de paja conquistando el mar dorado.
Libre.
No olvides, aunque llueva,
que fuiste libre,
ayer,
antes de que la melancolía de la primera hoja perdida decidiera alojarse en tus pupilas.
