viernes, 4 de noviembre de 2016

El miedo

Es pregunta y problema. 
Es una cuestión de tiempo y a veces de espacio.
Es voluble y temerario. 
Es inmortal pero no invencible. 
Es fuerte, pero si soplas, su pedestal se tambalea.
Cuando lo besas en los labios 
y te vas y lo abandonas, 
sientes un hormigueo en los dedos 
y el poder de los valientes.
Algunos incluso caminan cogiéndolo de la mano, 
o pasean por encima sin dedicarle un simple gesto.
En mi caso huyo.
Corro, me escondo y no hago ruido.
Pero siempre me encuentra.
El miedo,
que todavía me estaba esperando,
en aquel lugar,
todas las tardes naranjas. 
Aún recuerdo la única vez que lo perdí,
lo olvidé en tu pelo,
tu risa,
tu mano,
tus ojos,
tu cuerpo, 
y tu boca,
cuando me quisieron. 

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