miércoles, 14 de septiembre de 2016

No olvides, aunque llueva

No olvides, aunque llueva, 
que ayer el sol perseguía los girasoles de tus ojos, 
que cansados,
miraban a otro lado mientras este perdía toda su fuerza. 
Los mismos girasoles que hicieron brillar más que nunca tus pupilas 
y calmaron su sed con tu llanto. 
No olvides, aunque llueva, 
que ayer el cielo estaba despejado 
y se podía ver bailar a las colinas a puntito de besar el ocaso del verano.
El mismo verano que puso estrellas fugaces cerca de tus labios
para que tus susurros se cumplieran.
No olvides, aunque llueva, 

que fuiste una brizna de paja conquistando el mar dorado.
Libre.
No olvides, aunque llueva, 

que fuiste libre,
ayer,
antes de que la melancolía de la primera hoja perdida decidiera alojarse en tus pupilas.

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