jueves, 4 de febrero de 2016

Venenosos

Tiene en los ojos todas las noches
en que alguien robó una vida.
Sus manos están infectadas de olvido,
y cuando te acarician
se llevan las horas que otros emplearon en cuidarte.
Su boca es la mentira
que besa tus miedos
y te dice al oído 
todo lo que jamás quisiste oír
pero piensas que mereces. 
Es la mentira
que inventa que ella no quiso volver a por ti
y tú nunca la esperaste.
Es la mentira 
que inventa que en tus pulmones
no expiraron los gritos
que pronunciaban otro nombre con nostalgia.
Es la mentira
que te niega el calor de una madre,
el orgullo de un padre,
la lágrima de un hermano,
la mano de un amigo.

Es mentira.

Cada vez que sonríe
en sus dientes brilla
un segundo
la bestia agazapada que esconde
y el mundo se viene un poco abajo.
Cada vez que te toca
muere una flor en tu jardín.
Es peor que el invierno,
y arrasa con las vidas
que quisieron cobijarte.
Su nombre es Rabia
y ensucia las nubes
que debieran ser naranjas
cuando el sol se pone 
y tú no has vuelto a casa.
Su nombre es Ira,
no muere porque no está viva
y corroe todos tus suspiros
cuando la ilusión te busca.
Su nombre es Rencor,
y la amenaza
un arma que disfraza de inocencia
sabiéndose letal con ella.
Cada vez que cedes
cuando te dice que se va,
pierdes otro hogar. 
Su nombre es más feo
que una ausencia
y tú no te das cuenta.

Sin embargo,
el mundo gira en circunferencia,
y la vida,
que lo imita,
algún día borrará su suerte
con el mismo veneno con el que oscurece tus días.

El amor es un choque,
y no una carrera sin obstáculo
en una sola dirección
mientras alguien grita que llegas tarde.

Quién te quiere bien
no exige sacrificios,
quién te quiere bien
no esconde tu pasado,
quién te quiere bien
no te cambia,
quién te quiere bien te quiere.



Héroes

Por ejemplo.

John Heminges y Henry Condell
recopilando las obras de su amigo
William Shakespeare
siete años después de su muerte.

Eduard Leon grabando por primera vez
"Au Claire de la Lune" en voz de una mujer.

Bibliotecarios,
conservadores,
historiadores,
arquitectos
y archiveros
convertidos en soldados
para salvar
a la Maddona de Brujas de Miguel Angel
o el altar de Gante de los hermanos van Eyck;
la segunda vez que el mundo sucumbió a su propia vorágine de autodestrucción.

Una madre embadurnando en crema a su bebé.
La mía, cuando riega sus flores,
y a mi me parece ver a la vida cuidándose a sí misma. 

Un actor en la Inglaterra del siglo XVII
incapaz de interpretar la muerte de Desdemona;
por no saber cómo dejar morir tanta belleza.

La ladrona de libros salvando las palabras
de H.G. Wells
y a su hombre invisible
del fuego de la censura.

Un pueblo muy antiguo 
con nombre de río,
dejándose la voz
para salvar sus ruinas del olvido.

Es bonito pensar 
que en mil historias;
reales o ficticias,
en este mundo
y en todos los pasados,
ha habido siempre alguien
preocupado por preservar todo lo bello.




viernes, 22 de enero de 2016

Andorinha

Aquella semana hablaba de amor,
se preguntaba por la lealtad
y buscaba algo de buena suerte,
mientras Portugal saboreaba sus lágrimas
y nosotras cantábamos su canción.


Fuimos a enterrar los pies en la arena
y sepultamos nuestros desastres,
escondimos el corazón en el Algarve
para no poder volver a casa,
y dejamos más de lo que pensábamos
en las aguas heladas de todo aquél azul.


Ella es aquella que quiso contra todo,
la que apostó y se jugó el cuello,
la que camina con el brillo que descubre
a los que miran al mundo de frente
y pasean por encima del miedo.


Unos días antes, aquella semana,
un cobarde intentó hacerle creer
que su felicidad fue una mentira
solo porque él decidió fingir la suya.


La cobardía es, en estos tiempos,
una vieja altiva que disfraza de orgullo
a quien trata de esconderla.


Ella lo que esconde
es su pena.
Pero  si la miras a los ojos puedes ver
que se le han juntado todos los finales
y su historia cuenta ahora a pares
el desastre de traiciones que le dejan.


Sin embargo,
debe saber,
que lo más bonito de caerse es tener
quién te cure las heridas,
que le sobran brazos donde refugiarse
mientras sigamos vivas,
que siempre tendrá con quién compartir
los bailes que le restan;
que no dejará de sonar su timbre
ni dejaremos de esperar a su puerta.
que no puede huir de su libertad
porque las cuestas serán otra vez rectas.
cuando se le sequen las lágrimas.
Que pronto volverá a volar,
porque la valentía habita en sus alas,
y que las carcajadas explotaran de nuevo
en su pecho,
cuando vuelva,
deslumbrando al resto con su sonrisa nueva.


-Remonta el vuelo andorinha,
que todo lo demás vive y muere atrás.-

sábado, 9 de enero de 2016

Cuestión de qué

De todas las personas
que le han estrujado el corazón,
solo una
vio los girasoles 
que se escondían en sus ojos,
las tardes de verano 
que sus pupilas echaban de menos,
y los campos 
que formaron la antesala
de aquellos viajes de vuelta a casa. 
Ella se dio cuenta,
y supo
que iba a arrepentirse toda la vida
de no haber sabido
ejercer la misma fuerza
sobre el suyo. 
-Órgano caprichoso
y cínico. 
¿Puede saberse
por qué lates?
¿Por quién?-.

martes, 24 de noviembre de 2015

Condicionados

Yo te habría invitado a la inmortalidad, 
porque no existe.

Habría dado la vuelta 
a tu mundo
y te habría hecho reversible
para ver de qué color eres
cuando te dejas desnudar.

Habría contado los días
para no verte
y olvidado la cuenta en las noches
que perdiera contigo. 

Te habría invitado a bailar
sin promesas
ni futuros
ni vidas que durasen más de seis minutos;
-no concibo
a tu lado
una existencia
que no muera
y resucite
cada seis minutos-.

Habría dado las vueltas
que hiciesen falta
para conseguir un infinito de finales. 

Después, 
te habría culpado de todos ellos,
vomitando entre tus ruinas mi pasado
y ahogándome en la posibilidad
de despertar mañana 
en pijama 
y a tu lado. 

Nunca he notado tanto la ausencia
de lo que no llegó a ser.
Nunca había deseado
sin querer. 


No sé quién soy
ni en qué baso lo que hago
pero habría tasado tu risa en una eternidad. 






Siempre que
tú 
hubieras desaparecido,
exactamente como hiciste.
Solo me gustas si te vas. . 

miércoles, 28 de octubre de 2015

Coco

Hay momentos
que no es suficiente vivir solo una vez,
que habría que pausar y rebobinar.
Tú protagonizas la mayoría de mis historias favoritas.

Hago memoria
y te veo sonriendo una noche de reyes,
pintándote la cara de ilusiones
y creyendo en algo más que magia. 

Vamos andando al lado
y tú te ríes tanto 
que te imagino escondiendo charcos 
en las botas
sin miedo al frío de un invierno
que no te parará los pies.

Otro verano,
nos colocan por parejas
en un escenario,
tú cantas, bailas y vuelas
entonces saltamos
sin miedo a marear toda la vida que nos queda.

Corremos por todo el pueblo,
nos persiguen,
me atrapan,
y tú llegas y te salvas por ti
y por todos tus compañeros.
Volvemos a correr.

Nunca perdimos,
nunca nos perdemos.  

Si intento definirte,
solo puedo poner como ejemplo
la felicidad insultante de una noche de verano
llena de pasos al ritmo de lo que sea
y alcohol lloviendo a todo el que esté cerca
del baile de tu mano.

Si intento escoger un momento
me vuelvo loca,
son demasiados años
celebrando tus otoños sin tregua,
luchando por que nos dejes ir a dormir
cuando amanece;
porque ningún amanecer puede contigo.

Este verano has sido el reconstituyente
de varios corazones machacados,
has sido la paz impuesta
en tormentas de reproches,
la mediación de los problemas,
y esa nota discordante que acelera
cualquier banda sonora
y lo convierte todo en un gran clímax. 

Por tu culpa,
el mundo vale un poquito más la pena.
Por tu culpa,
es una suerte haber crecido en Cea.
Por tu culpa,
los peores momentos son grandes anécdotas.
Por tu culpa,
crecer es una gran aventura. 

Los amigos son la familia que escogemos;
nosotros
jamás nos escogimos,
y tal vez por eso,
seamos todavía más familia.
Llevamos tanto tiempo juntos
que la sangre es ya la misma
y nuestras vidas,
laten al mismo compás. 

Yo quiero seguir a tu ritmo
todos los octubres que nos queden.




  

miércoles, 14 de octubre de 2015

Oltremare

A veces, 
lo irresistible de una advertencia
es eludirla. 
Qué fácil resulta
no hacer caso a lo que no nos gusta.
Me perdí
prohibiéndome pensar en lo que podría ser
mientras lo hacía.
Noté el miedo
colapsando mi garganta con el anhelo
de una huida  a tiempo.
No salí corriendo,
mi cuerpo ha olvidado cómo romperse;
eso es a la vez mi mejor defensa
y su mayor herida. 

No llego al último estante.
No alcanzo lo que buscas.
Lo intenté sin querer.
Juro que no quería.

De repente,
empezaron a rodearme cuatro paredes;
y cuantas más lunas veía en tu boca
más se acercaban y estrechaban
llevándose mi aire y el eco de tu risa.

No soy capaz de ejercer un mínimo control
sobre mí misma,
a veces pienso que me enamoro
cada vez que alguien suspira.

No es culpa tuya. 
Tú solo me salvavas.
Era yo la que me ahogaba
escondiendo lo mucho que necesitaba el salvavidas. 

A veces, 
lo irresistible de una advertencia
es que se cumpla,
y besar sus irreverentes "te lo dije"
con las mismas ganas que a ti.