Libres de juicios
prejuicios y reproches,
de imposiciones
egoísmos o envidias.
Libres de criticas
de censuras
de ausencias
de deconstrucciones
derrumbes y desastres.
Libres de abismos insalvables
o malentendidos.
Libres en sus pasiones.
Libres de traiciones
de engaños
de insidias.
Libres del tiempo,
que no las cambia.
Libres de sus miedos
y de otros que anulen su libertad.
Libres
y
leales.
Las de siempre
las de hace diez años
las de hace cuatro o las de hace dos;
las que jamás permitieron quedarse en el camino,
las que siguen jugando y jugándosela conmigo.
Las auténticas
las ciertas
las de verdad
y mi persona.
Las que son risa y vida y tiempo y naranja en los ojos,
las que me acompañan en los minutos que recojo
y los que no,
las que me encienden deseos en los labios
cuando cumplo años.
Ellas
las musas
las mías
las mejores.
sábado, 21 de marzo de 2015
martes, 30 de diciembre de 2014
La puntería de los que disparan sin apuntar
Alguien hizo que volver a casa significase
abrazar la oscuridad con el mismo miedo del primer invierno,
y nunca se dio cuenta.
De su boca a una mentira hubo siempre tan poco espacio
abrazar la oscuridad con el mismo miedo del primer invierno,
y nunca se dio cuenta.
No importaba,
tenía un mundo en ruinas
agonizando en el fondo de sus pupilas.
tenía un mundo en ruinas
agonizando en el fondo de sus pupilas.
De su boca a una mentira hubo siempre tan poco espacio
que alguna vez sus besos sonaron
con el eco de una excusa.
Hacían tanto ruido como aquella canción
con el eco de una excusa.
Hacían tanto ruido como aquella canción
que usábamos siempre para el final
y hablaba de olvido y de no arrepentirnos
de haber asumido el riesgo.
y hablaba de olvido y de no arrepentirnos
de haber asumido el riesgo.
Alguien que se me parece decidió anoche
no volver a habitar casas en ruinas
donde las pesadillas tienen vía libre y el ambiente está tan enviciado
que ni el vicio desinhibe.
no volver a habitar casas en ruinas
donde las pesadillas tienen vía libre y el ambiente está tan enviciado
que ni el vicio desinhibe.
Alguien que se me parece,
bebió demasiado anoche.
bebió demasiado anoche.
Puede que mis ganas claudicaran
o que haya muerto tantas veces pensando que eso me haría más fuerte
que desistí al descubrir que solo estaba muriendo.
o que haya muerto tantas veces pensando que eso me haría más fuerte
que desistí al descubrir que solo estaba muriendo.
Ahora ha desaparecido
y no se ha llevado su oscuridad.
Ahora me invento mis propias guerras,
me gusta mirar al mundo y pensar que si tuviese ojos
parpadearía él primero.
Pero cada vez que me siento invencible
hay alguien esperando
que dispara sin apuntar
y da justo en el blanco,
dónde vuelve a empezar todo lo que algún día acabó conmigo.
Qué puntería,
chico.
y no se ha llevado su oscuridad.
Ahora me invento mis propias guerras,
me gusta mirar al mundo y pensar que si tuviese ojos
parpadearía él primero.
Pero cada vez que me siento invencible
hay alguien esperando
que dispara sin apuntar
y da justo en el blanco,
dónde vuelve a empezar todo lo que algún día acabó conmigo.
Qué puntería,
chico.
viernes, 28 de noviembre de 2014
Elvira
Hemos sido dos
personas
entrelazando manos, pelo, corazón, tiempo y vida
soñando con los ojos abiertos,
conquistando un sofá con banderas de colores.
-Hubo alguien
personas
entrelazando manos, pelo, corazón, tiempo y vida
soñando con los ojos abiertos,
conquistando un sofá con banderas de colores.
-Hubo alguien
que compartiendo mis días
los hizo suyos-.
Una ciudad entera se convirtió en nuestra huida,
o la hicimos así nosotras.
Digamos que se llamó Madrid,
y nos conoció en pleno despertar.
Yo huía del refugio de otra derrota,
de un mar en el que me empeñé en ahogarme
para olvidar el otoño más frío del mundo.
Ella, del primer y único amor,
de la obsesión del desengaño,
de la tristeza perpetua de los que amanecen
sabiendo demasiado de querer sin mesura.
los hizo suyos-.
Una ciudad entera se convirtió en nuestra huida,
o la hicimos así nosotras.
Digamos que se llamó Madrid,
y nos conoció en pleno despertar.
Yo huía del refugio de otra derrota,
de un mar en el que me empeñé en ahogarme
para olvidar el otoño más frío del mundo.
Ella, del primer y único amor,
de la obsesión del desengaño,
de la tristeza perpetua de los que amanecen
sabiendo demasiado de querer sin mesura.
Nos hicimos un hueco entre nuestros escudos.
Paramos el mundo y nos regalamos tiempo.
Cada vez que me dispararon
allí estaba ella para recoger los restos.
Caminamos siguiendo la dirección
que llevaba la otra
y ninguna sabía cual era el rumbo.
Improvisamos.
Hemos sobrevivido;
a pesar de que su sangre no administra bien
tanta dulzura,
a pesar de que su pequeño corazón no puede
evitar acelerarse
cuando lo invade de emociones tan grandes
y la avisa componiendo melodías arrítmicas
allí estaba ella para recoger los restos.
Caminamos siguiendo la dirección
que llevaba la otra
y ninguna sabía cual era el rumbo.
Improvisamos.
Hemos sobrevivido;
a pesar de que su sangre no administra bien
tanta dulzura,
a pesar de que su pequeño corazón no puede
evitar acelerarse
cuando lo invade de emociones tan grandes
y la avisa componiendo melodías arrítmicas
-porque la música le ha incitado siempre a suicidar su tristeza-.
Sobrevivimos, a pesar de mí,
que no sé lidiar con los momentos
en que parece que se rompe;
mi chica triste
desbordada de felicidad.
Sobrevivimos, a pesar de mí,
que no sé lidiar con los momentos
en que parece que se rompe;
mi chica triste
desbordada de felicidad.
Ella sola podría hacernos alcanzar la inmortalidad en una frase,
como ya hizo Cernuda;
yo también existo porque estaba escrito
que ella sería mi casa y viceversa.
-Si muero sin vivir siempre contigo no muero,
porque no vivo.-
Ella justifica mis poemas favoritos.
No puede saber a qué sabe la miel
y sin embargo la ha probado en todos sus éxitos.
Por eso el frío del invierno respeta sus pulmones.
Por eso respira como nadie las emociones
y expira palabras
que siempre calaron en mis tormentas.
Ella escribió que la distancia más grande
entre dos personas es un sueño imposible,
y así no hay quién pueda
sentirse lejos.
Podría definirnos de muchas maneras,
quizá
hayamos sido el cruce de dos historias;
cuatro ojos que parpadearon al mismo tiempo
y se miraron
y se vieron en la misma cosa,
dos latidos unísonos
que se entrelazaron un segundo cualquiera
y fueron familia.
como ya hizo Cernuda;
yo también existo porque estaba escrito
que ella sería mi casa y viceversa.
-Si muero sin vivir siempre contigo no muero,
porque no vivo.-
Ella justifica mis poemas favoritos.
No puede saber a qué sabe la miel
y sin embargo la ha probado en todos sus éxitos.
Por eso el frío del invierno respeta sus pulmones.
Por eso respira como nadie las emociones
y expira palabras
que siempre calaron en mis tormentas.
Ella escribió que la distancia más grande
entre dos personas es un sueño imposible,
y así no hay quién pueda
sentirse lejos.
Podría definirnos de muchas maneras,
quizá
hayamos sido el cruce de dos historias;
cuatro ojos que parpadearon al mismo tiempo
y se miraron
y se vieron en la misma cosa,
dos latidos unísonos
que se entrelazaron un segundo cualquiera
y fueron familia.
Quizá,
hayamos sido dos ciudades en ruinas,
que se reconstruían a la vez
para ser capitales
de un mismo país.
Ella nos descubrió las maneras
y desde entonces compartimos café descafeinado
y cafuné.
Descubrimos juntas la pleamar
en el sur.
Soñamos con hablar portugués
y el idioma la bautizó saudade.
Creímos con fervor en todo
lo que no existía,
y lo convertimos en verdad.
Nos confiamos nuestro lado más oscuro,
y conociéndonos realmente humanas
firmamos un pacto de sangre sobre nuestros defectos.
Yo creo en ella,
la he soñado con los ojos abiertos
y eso hemos sido
un sueño cumplido
y
una distancia imposible.
Dos personas,
la una en manos de la otra, sosteniéndonos la vida.
martes, 4 de noviembre de 2014
M
Es morena
y tiene unos ojos de final
y tiene unos ojos de final
que proyectan sabor a perdición
en los labios de los demás.
Sus preguntas son simples
pero no sencillas, como deberían.
Su angustia me revive la
nostalgia
de una rutina perdida.
Y cada vez que su historia
me habla de puñales a su espalda
cuento uno más también en la mía.
Es valiente,
quiere contra todo y a pesar de todos,
camina con el brillo que descubre
a los que miran al mundo de frente
y pasean por encima del miedo.
camina con el brillo que descubre
a los que miran al mundo de frente
y pasean por encima del miedo.
Identifico mis pasos en su camino
a pesar de que traté de borrar
las huellas,
y ella nunca intentó seguirme.
las huellas,
y ella nunca intentó seguirme.
Teme terminar en mi locura
conmigo
y no la culpo.
y no la culpo.
Sabe
que yo ahora me desconozco.
Que me busco y no quiero
encontrarme
por miedo
a ser mi propia ausencia.
El miedo estos días
puede con todo.
Que me busco y no quiero
encontrarme
por miedo
a ser mi propia ausencia.
El miedo estos días
puede con todo.
Notamos las cosquillas del vértigo
y nos gustó.
Apostamos por querer
aunque significase jugarse el cuello,
y nos gustó.
Todavía
no sabemos
cómo arrepentirnos.
Yo he caído.
Así que ahora
simplemente
confío en ella.
En que no se suelte de la cuerda.
Solo espero,
que ella no se suelte.
Que sea mi funambulista imbatible.
Y mantenga el equilibrio
hasta el final.
Que llegue
entera
a dónde yo no pude,
y me cuente que lo que esperaba
al otro lado
valía más la pena.
Todavía
confío
en ella.
En sus ojos de final;
los únicos capaces de encontrar
el mejor principio.
Que llegue
entera
a dónde yo no pude,
y me cuente que lo que esperaba
al otro lado
valía más la pena.
Todavía
confío
en ella.
En sus ojos de final;
los únicos capaces de encontrar
el mejor principio.
martes, 21 de octubre de 2014
J
Resulta que han pasado diez años.
He tenido que rescatarlo del cajón dónde lo guardo.
He tenido que rescatarlo del cajón dónde lo guardo.
Paso varias veces los dedos por el papel
para constatar que es de verdad,
que no lo soñé,
que hace diez años un niño se enamoró de mí,
y me prometió primaveras,
me escribió una carta
y le dibujo mariposas,
nos reímos por teléfono
y luchamos con globos de agua,
hasta que se fue.
Cuando alguien se va dejándote tan llena
esperas días, meses, años,
tiempo,
el que haga falta
el que haga falta
para ser capaz de dar las gracias de alguna manera
que encaje,
que valga,
que importe.
Yo
todavía
no
puedo
y
no
sé
si
algún
día
podré.
A veces pienso que escribir de las ausencias
A veces pienso que escribir de las ausencias
que de verdad desgarran
es imposible.
Supone aceptar que la herida jamás
se cerrará,
y que hay que aprender a vivir con ella.
Pero
eso
no
se aprende
nunca.
Hoy, sin embargo, ha vuelto con más fuerza,
y cómo no contarlo.
Vuelve cada año cuando la primera hoja cae
vencida por el otoño.
Vuelve en verano, cuando es su cumpleaños
y crece en nosotros,
en los que jugamos en su mismo patio de recreo.
-Los años que sumamos,
los vivimos por él.-
Vuelve en las risas de los niños que pisan los charcos
y corren cuando salen del colegio.
Vuelve cada vez que me encuentro de repente
y de nuevo
con ocho años
y le pregunto a mi madre
que por qué J me rompe la mochila,
que por qué juega al fútbol siempre con la mía,
que por qué juega al fútbol siempre con la mía,
si yo no le he hecho nada,
y ella me responde que le gusto
que busca mi atención,
y yo me quedo muda
y la miro sin entender.
Fue el primero en escribirme que era
la persona más guapa del mundo.
Solo tenía doce años,
y su certeza era más clara de lo que jamás
podrán llegar a serlo las mías.
Todavía te echo de menos
de la misma manera que el primer día que tuve
que despedirme,
igual que la última vez que colgué
y al otro lado seguía oyendo tu risa.
Todavía
te
echo
de menos.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Vuelta a antes de ti
Lo que necesito es volver
abandonándome al impulso de encontrar
lo que fui.
lo que fui.
Lo que necesito es un café sin excusas,
y la mano de mi madre en la frente
una noche de esas que no tengo fiebre
pero me gustaría,
para tener una buena respuesta
a por qué me encuentro tan mal.
y la mano de mi madre en la frente
una noche de esas que no tengo fiebre
pero me gustaría,
para tener una buena respuesta
a por qué me encuentro tan mal.
Me han dicho las nubes que a ellas no puedo volver,
no me aconsejan que me quieran tan alto, tan rápido;
no me aconsejan querer tan alto, tan rápido.
no me aconsejan querer tan alto, tan rápido.
Pero.
Lo que necesito es llegar a casa
y que una rubia se me tire encima con un abrazo de esos
que duelen y pesan y te recuerdan que esa misma rubia
ayer tenía cinco años,
y aún sigue convenciéndonos a todos de que el tiempo escoge
por qué personas pasar,
y a ella no la deja crecer.
Necesito llegar a esa casa de locos
dónde todo son consejos cuerdos
y nos hilvanan desde pequeños para formar parte
de ese grupo de personas que sobreviven al mundo,
aunque algunos se cosen mejor que otros.
de ese grupo de personas que sobreviven al mundo,
aunque algunos se cosen mejor que otros.
Lo que necesito es mirar una vez más,
hacía atrás,
y volver a darme cuenta de que no es cierto
que estoy mal.
Soy la misma de siempre
y nunca dejé de serlo.
Mañana volveré a tener dieciocho años
porque yo el tiempo lo congelo cuando quiero
y es tan fácil como volver a aquél agosto
y contarme a mi misma que sí, que va a doler
y que no importa.
hacía atrás,
y volver a darme cuenta de que no es cierto
que estoy mal.
Soy la misma de siempre
y nunca dejé de serlo.
Mañana volveré a tener dieciocho años
porque yo el tiempo lo congelo cuando quiero
y es tan fácil como volver a aquél agosto
y contarme a mi misma que sí, que va a doler
y que no importa.
-No me malinterpretes,
tú me caes fatal
pero me sigue gustando lo que siento por ti.
Y eso es solo mío.
Y eso ya no te incumbe.-
Voy arrancándome las espinas
poco a poco
una a una
cada día.
No necesito
un final.
poco a poco
una a una
cada día.
No necesito
un final.
Lo que necesito no es despedirme,
ni cerrar los ojos para no ver (te).
Solo necesito volver,
ni cerrar los ojos para no ver (te).
Solo necesito volver,
repasar los hechos y aprobar
todo lo pendiente.
todo lo pendiente.
Ya he asumido que fue.
Por eso quererte es más fácil.
Porque te quiero como quiero
a las cosas que no existen;
Porque te quiero como quiero
a las cosas que no existen;
sin ambición.
Lo que necesito es volver a antes de ti
después de ti,
como quien vuelve a creer en la magia
inventándola para otros,
como un padre que resucita a los reyes magos,
como quién lee su cuento favorito
a un niño por primera vez,
y se encuentra de nuevo en él.
Lo que necesito es volver a antes de ti
después de ti,
como quien vuelve a creer en la magia
inventándola para otros,
como un padre que resucita a los reyes magos,
como quién lee su cuento favorito
a un niño por primera vez,
y se encuentra de nuevo en él.
Así,
seguro,
encontraré también las palabras en otros ojos.
seguro,
encontraré también las palabras en otros ojos.
jueves, 3 de julio de 2014
Unai
(Maneras)
-De dar motivos-.
-De dar motivos-.
Alguien debería decirle a esa niña que todo lo que llora no lo juega,
que le han robado el columpio pero hay otros tres,
y que su madre no va a consolar una pena falaz,
por mucho que grite y patalee;
está ocupada hablando con otra mamá.
Una señora en el autobús nos cuenta
está ocupada hablando con otra mamá.
Una señora en el autobús nos cuenta
que ella es la alegría de la piscina
y qué bien,
qué distinta.
Crecer es un poco darse cuenta de todo lo que te pierdes
cuando puedes
-pero no quieres-
dejar de conformar te.
Algo así como abrir los ojos,
ver las flores,
y dejar de sentir el frío del invierno pasado.
Algo como descubrir lo que es el cariño
Crecer es un poco darse cuenta de todo lo que te pierdes
cuando puedes
-pero no quieres-
dejar de conformar te.
Algo así como abrir los ojos,
ver las flores,
y dejar de sentir el frío del invierno pasado.
Algo como descubrir lo que es el cariño
cuando alguien te descongela las manos que otros llenaron de frío.
Ese frío que engaña.
Ese frío que engaña.
Que produce sensación de calor
pero miente
y rompe.
Hoy he sido la primera en llegar a las escaleras mecánicas,
pero miente
y rompe.
Hoy he sido la primera en llegar a las escaleras mecánicas,
y he jugado a seguir siendo la primera con más de cien personas a mi espalda
-la de gente que juega en el metro-.
Luego el aire me ha levantado el vestido
Luego el aire me ha levantado el vestido
y me ha dado igual.
En Madrid nadie mira, porque nadie ve.
He conocido a alguien que ya conocía.
Se queja del calor que hace en esta ciudad,
y casualidad o causalidad;
hoy, tres de Julio,
la protagonista es una tormenta que empapa las calles.
Yo creo en las señales.
Él habla y cuenta,
oye y escucha,
toca y siente,
mira
y
ve.
Él tiene sus maneras,
y sus maneras me convencen.
Le sobran motivos
y a mí también.
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