martes, 20 de agosto de 2013

Entre heroes y villanos, Raquel

Fue una boquita de piñón leyéndome a Neruda,
convertía cada verso en un cuento con música
para no dormir,
y soñar con los ojos abiertos,
como dicen que debe soñarse la poesía.
El cielo entero estaba atento,
la noche declaró la guerra
por ganar el derecho a ser perpetua,
ninguna estrella tenía intención de claudicar,
y la luna, que no entiende de rendición,
alargó su vuelta por oír al completo los veinte poemas
de amor.
Solo dejó amanecer al sol cuando saboreó
el final de la canción desesperada.
Y desesperada,
debió darse por vencida.
Pero que bien sonaba de su boca lo que Neruda
escribió,
por lo dulce que lo ven todo esos ojos de cacao.
Sus diez otoños apañaron un día parecer más,
poniéndose de acuerdo.
Y aunque todavía no les ha dado tiempo a suceder,
ya parecen más los veranos que han pasado entre sus manos.
Casi parece que solo se deja ser niña a ratos,
cuando el resto del mundo no mira,
o cuando miran todos,
para que nadie se de cuenta de lo rápido que crece,
para que nadie se ponga triste
porque crece.
Voy a regalarle todo el naranja del sol
este verano,
por valiente,
porque juega al pilla pilla con la risa
y siempre la encuentra,
porque cuando lo malo la toca
lo pinta de azul,
porque Raquel es nombre de ratona y de heroína,
y cada vez estoy más convencida,
de que viene de un cuento...



...que tendrá que contarnos.

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