He tenido una pesadilla horrible: volvías.
Y yo volvía contigo
resulta que jamás conseguí irme.
Mi pequeño conato de huida se había convertido
en una búsqueda compulsiva del rastro
de mis propias huellas
sin yo darme cuenta
hasta que las tuyas volvieron a cruzarse
pintando de azul el camino.
He tenido un miedo abominable
de todo lo que vendría después.
He intentado echar a correr
pero las piernas no respondían a mis porqués.
Y he tropezado.
He vuelto a tropezar.
Y ha dolido tanto, tanto, tanto,
tanto,
tanto,
tanto,
que el dolor me ha despertado.
He inspeccionado sábanas, colchón y almohada
buscando charcos de sangre
y todo era blanco
gritándome impoluto que no me equivoque:
una herida abierta
habría dolido menos.
Último aviso pequeño intruso:
apartate de mi camino
sal de mis sueños
no borres mis pu(n)tos finales
no vuelvas.
Quizá,
por no verte más
no vuelva a dormir.
La tortura será un poquito más
fácil de sobrevivir
y quién sabe,
tal vez con suerte
viendo que ya no sueño
el corazón decida dejar de latir
por ti
y por cualquiera,
porque un corazón que no sueña
¿por qué late?
un corazón que no sueña,
no sirve.
No me sirve.
Ya ves, podría hacer inutil mi corazón
con tal de no verte más.
No tienes nada que hacer aquí.
No vuelvas.
Ni en sueños.
domingo, 29 de septiembre de 2013
lunes, 23 de septiembre de 2013
Un bucle de dudas
No hace falta que me enseñes la angustia
que vomitas,
te he mirado a los ojos y he visto
todas las noches que me he perdido.
Con esto quiero decir,
que no me tienes que recordar
que estás con la soga al cuello,
que hace rato que vengo
queriendo contarte
que me estoy ahogando en este sueño
una y otra vez
por negarme a abrir los ojos.
Que comparto tu miedo
aunque el mío sea distinto.
Que estoy empecinada
y segura
de que no quiero ver más allá.
Y lo peor de este miedo
es que lo tengo a medias
sin ti
y contigo
pero lo tengo todo el tiempo
porque no me salen las cuentas
de todo lo que dices
y no sé si creerte
a ciegas
o hacer trampas y abrir un poco
un ojo.
Antes quería ver llover contigo
y que nos lloviera,
ahora quiero que llueva,
para abrirme los ojos.
Que el agua me aclare la vista
y no ver solo lo que yo quiero,
por capricho.
Dicen de los enamorados que pierden
la noción del tiempo,
yo ya no recuerdo ninguna última vez
pero sé que no se refieren a eso.
La suerte me atrapó
en espiral
apostando a doble o nada
y haciéndome ganar hasta
que perder fuese un daño irreparable.
Y cuando me he recuperado,
vuelvo a apostar.
Esta ludopatía enfermiza por jugar
de acuerdo a tus reglas
me va a matar,
y lo sabes,
y te gusta.
Anclamos, los dos,
en una piel que nos delata,
la mía busca esconderse en la tuya
sin saber si quiera si tiene sitio,
y la tuya sabe que siempre me hará hueco.
Pero es que somos solo eso,
una cuestión de piel.
El pasado está a un centímetro
de nuestros talones,
estirando el dedo corazón,
mientras el otro corazón,
conjuga los latidos en pretérito.
Y cuando ya no lo oímos
ni nos oímos,
ninguno de los dos,
vuelve
nos cura la sordera
y revive hasta la última palabra
que murió en la punta de tu lengua.
Pero también late incomprensiblemente
solo hacía un lado,
como si le faltase una mitad
que no compartes.
Como si te viese sonriendo a otra boca
y pensase en ahorrarse latidos
por ti
que a lo mejor es cierto que no los mereces todos.
Y si al final resulta que existen motivos
para dudar
y nadie acaba con la duda...
voy a necesitar muchas tiritas
y agua oxigenada
porque no sé caer si no es de rodillas
y voy por la vida con ellas peladas.
Cómo entenderme, ya lo sé,
si antes te escribía epitafios en papel
porque era el único lugar donde podía enterrarte
y cada vez que te veía
moría de miedo si te acercabas a menos de un metro
creyendo que salvando las distancias
podría volver a ser yo.
La que soy cuando creo que no te quiero,
la que ignora y tal vez sea más fácil.
Pero entonces vuelves a aparecer en todas las canciones,
y todas dejan de pedir perdón para exigir
las seis vidas que supuestamente nos quedan juntos
y
que te acerques
y cierres los ojos
y
quién puede negarse al preludio de un beso
quién es capaz de apartarse
quién pudo alguna vez evitar que tú
los robases o castigarte por ello.
Nadie. Se resiste.
Y cuando esté libre de duda
me tiraré a tu cuello,
mientras tanto dime tú si sabes deshacer bucles.
que vomitas,
te he mirado a los ojos y he visto
todas las noches que me he perdido.
Con esto quiero decir,
que no me tienes que recordar
que estás con la soga al cuello,
que hace rato que vengo
queriendo contarte
que me estoy ahogando en este sueño
una y otra vez
por negarme a abrir los ojos.
Que comparto tu miedo
aunque el mío sea distinto.
Que estoy empecinada
y segura
de que no quiero ver más allá.
Y lo peor de este miedo
es que lo tengo a medias
sin ti
y contigo
pero lo tengo todo el tiempo
porque no me salen las cuentas
de todo lo que dices
y no sé si creerte
a ciegas
o hacer trampas y abrir un poco
un ojo.
Antes quería ver llover contigo
y que nos lloviera,
ahora quiero que llueva,
para abrirme los ojos.
Que el agua me aclare la vista
y no ver solo lo que yo quiero,
por capricho.
Dicen de los enamorados que pierden
la noción del tiempo,
yo ya no recuerdo ninguna última vez
pero sé que no se refieren a eso.
La suerte me atrapó
en espiral
apostando a doble o nada
y haciéndome ganar hasta
que perder fuese un daño irreparable.
Y cuando me he recuperado,
vuelvo a apostar.
Esta ludopatía enfermiza por jugar
de acuerdo a tus reglas
me va a matar,
y lo sabes,
y te gusta.
Anclamos, los dos,
en una piel que nos delata,
la mía busca esconderse en la tuya
sin saber si quiera si tiene sitio,
y la tuya sabe que siempre me hará hueco.
Pero es que somos solo eso,
una cuestión de piel.
El pasado está a un centímetro
de nuestros talones,
estirando el dedo corazón,
mientras el otro corazón,
conjuga los latidos en pretérito.
Y cuando ya no lo oímos
ni nos oímos,
ninguno de los dos,
vuelve
nos cura la sordera
y revive hasta la última palabra
que murió en la punta de tu lengua.
Pero también late incomprensiblemente
solo hacía un lado,
como si le faltase una mitad
que no compartes.
Como si te viese sonriendo a otra boca
y pensase en ahorrarse latidos
por ti
que a lo mejor es cierto que no los mereces todos.
Y si al final resulta que existen motivos
para dudar
y nadie acaba con la duda...
voy a necesitar muchas tiritas
y agua oxigenada
porque no sé caer si no es de rodillas
y voy por la vida con ellas peladas.
Cómo entenderme, ya lo sé,
si antes te escribía epitafios en papel
porque era el único lugar donde podía enterrarte
y cada vez que te veía
moría de miedo si te acercabas a menos de un metro
creyendo que salvando las distancias
podría volver a ser yo.
La que soy cuando creo que no te quiero,
la que ignora y tal vez sea más fácil.
Pero entonces vuelves a aparecer en todas las canciones,
y todas dejan de pedir perdón para exigir
las seis vidas que supuestamente nos quedan juntos
y
que te acerques
y cierres los ojos
y
quién puede negarse al preludio de un beso
quién es capaz de apartarse
quién pudo alguna vez evitar que tú
los robases o castigarte por ello.
Nadie. Se resiste.
Y cuando esté libre de duda
me tiraré a tu cuello,
mientras tanto dime tú si sabes deshacer bucles.
viernes, 30 de agosto de 2013
'gimes a ritmo de rap'
(Te)
tengo
retengo
pierdo
y contraataco,
me gano tu favor
vuelvo a engañarte
y te culpo
no grites por favor,
voy a intentar quererte
sin que te enteres
no soporto que lo sepas
me agobia, me pesa,
voy a dejar de respirar
voy a dejar de escribir
voy a dejar de vomitar
ningún papel resiste mi mierda
me tengo que callar
ciérrame la boca
y no pidas perdón
que necesito olvidarme de olvidar
y contraatacar
otra vez,
de corazón.
Vuélame los restos
mátame a besos
átame a otros
oblígame a recaer
esta droga nunca fue el problema,
pero sí que yo no lo pude creer.
Si desconfío a veces es porque
estoy muerta
de miedo
de menos
de monstruos
de más.
Tengo la sensación
de que ya he estado en este tren.
Suena otra canción
y el paisaje es el mismo
qué angustia
qué quieres que dibuje
si esto ya lo he visto.
Solo sé que te echo de menos
y te echo.
Lucho contra ello
no me haces caso
y desfallezco,
la guerra la perdí hace años.
Tú sabes más de todo eso,
vistes camuflajes
y eres bueno escondiendo lo que sea.
Maniobras con mis peros
y los conviertes en promesas.
Yo
prometo
prometo
prometo
todo el tiempo
cada vez más fuerte
y no sé donde me meto
Me
voy
a
matar
queriendo decirte
que te quiero
que no lo puedo evitar
pero quiero creer que sé que me tengo que callar.
-gimes a ritmo de rap-
-cállate...-
tengo
retengo
pierdo
y contraataco,
me gano tu favor
vuelvo a engañarte
y te culpo
no grites por favor,
voy a intentar quererte
sin que te enteres
no soporto que lo sepas
me agobia, me pesa,
voy a dejar de respirar
voy a dejar de escribir
voy a dejar de vomitar
ningún papel resiste mi mierda
me tengo que callar
ciérrame la boca
y no pidas perdón
que necesito olvidarme de olvidar
y contraatacar
otra vez,
de corazón.
Vuélame los restos
mátame a besos
átame a otros
oblígame a recaer
esta droga nunca fue el problema,
pero sí que yo no lo pude creer.
Si desconfío a veces es porque
estoy muerta
de miedo
de menos
de monstruos
de más.
Tengo la sensación
de que ya he estado en este tren.
Suena otra canción
y el paisaje es el mismo
qué angustia
qué quieres que dibuje
si esto ya lo he visto.
Solo sé que te echo de menos
y te echo.
Lucho contra ello
no me haces caso
y desfallezco,
la guerra la perdí hace años.
Tú sabes más de todo eso,
vistes camuflajes
y eres bueno escondiendo lo que sea.
Maniobras con mis peros
y los conviertes en promesas.
Yo
prometo
prometo
prometo
todo el tiempo
cada vez más fuerte
y no sé donde me meto
Me
voy
a
matar
queriendo decirte
que te quiero
que no lo puedo evitar
pero quiero creer que sé que me tengo que callar.
-gimes a ritmo de rap-
-cállate...-
domingo, 25 de agosto de 2013
Fue un placer tropezar aquí
Todo lo que he sido,
todo lo que soy
fue de nada a ti.
A pesar de ti,
he conseguido estar
y mis comisuras tienden
a soñar hacia arriba
por lo que cuesta mucho
no sonreír.
Siguen escondiendo besos
secretos
pero ahora los
reservan a otro nombre,
y este sí viene a reclamarlos.
He escrito un final
provisional
pero fin al fin
y al cabo de tanto
seguirá significando adiós
y no hasta pronto, por favor,
como no hace tiempo.
Vuelvo a caminar
por donde antes te daba la mano
y no me importa,
tropiezo con otras
piedras
y se me escapan carcajadas
de dolor
cuando me clavo las más
pequeñas
en las palmas de las manos.
Ya no me visto de triste
porque tengo
quien me desviste
enseguida
a la vez que
me encuentra el hueso de la risa
y feliz
también
me cuenta
que en mi cama se debería
dar misa
porque lo que en ella pasa
es como poco milagro y divino,
o fiesta de guardar.
Sigo andando,
lo dejo todo atrás,
grito adiós
y me pongo contenta.
El eco para mí ya no existe,
no habrá respuesta,
y lo prefiero.
Lo cobarde es más fácil
de eliminar.
Perdóname, pero no puedo
perderme un lugar tan bonito
solo porque en otro tiempo solía oler a ti.
Y ahora que lo piso
y ya no llueve
-ni siquiera me da pena que ya no llueva,
cuando lo piso-
me parece un milagro
haber conseguido huir
sin perder el pulso
o dejar de latir,
como prometí.
Qué seductor resulta a veces
romper promesas,
y seguir viva.
Y qué bien sienta no cumplir
por ti,
ver llover en primavera
sin recordar otras tormentas,
darme cuenta
de que lo mejor que me has
inspirado
fue una saeta
al miedo penitente,
darle la vuelta al reloj
y no volver a estar pendiente
de qué hora fue
la última
o en qué minuto
me olvidaste,
recoger las cartas
que no tengo intención de enviarte
y quemar lo que escribía
cuando no sabía
que tu torpe lengua
no hacía planes,
mentía.
Qué bien sienta encontrar la redención
a un precio tan bajo,
no volver a condenarme
contigo
y haber perdido las ganas de jugarme
el cuello
por los colmillos de esa sonrisa
que me alegro
de no volver a ver.
Qué bien volar al mar y encontrarlo libre
grande
desafiante
incontenible
y no encogido en los iris
más egoístas del planeta.
Pequeño desengaño,
me has venido bien
y no te echo de menos,
sin ti
aprendí a ser un poquito poeta.
todo lo que soy
fue de nada a ti.
A pesar de ti,
he conseguido estar
y mis comisuras tienden
a soñar hacia arriba
por lo que cuesta mucho
no sonreír.
Siguen escondiendo besos
secretos
pero ahora los
reservan a otro nombre,
y este sí viene a reclamarlos.
He escrito un final
provisional
pero fin al fin
y al cabo de tanto
seguirá significando adiós
y no hasta pronto, por favor,
como no hace tiempo.
Vuelvo a caminar
por donde antes te daba la mano
y no me importa,
tropiezo con otras
piedras
y se me escapan carcajadas
de dolor
cuando me clavo las más
pequeñas
en las palmas de las manos.
Ya no me visto de triste
porque tengo
quien me desviste
enseguida
a la vez que
me encuentra el hueso de la risa
y feliz
también
me cuenta
que en mi cama se debería
dar misa
porque lo que en ella pasa
es como poco milagro y divino,
o fiesta de guardar.
Sigo andando,
lo dejo todo atrás,
grito adiós
y me pongo contenta.
El eco para mí ya no existe,
no habrá respuesta,
y lo prefiero.
Lo cobarde es más fácil
de eliminar.
Perdóname, pero no puedo
perderme un lugar tan bonito
solo porque en otro tiempo solía oler a ti.
Y ahora que lo piso
y ya no llueve
-ni siquiera me da pena que ya no llueva,
cuando lo piso-
me parece un milagro
haber conseguido huir
sin perder el pulso
o dejar de latir,
como prometí.
Qué seductor resulta a veces
romper promesas,
y seguir viva.
Y qué bien sienta no cumplir
por ti,
ver llover en primavera
sin recordar otras tormentas,
darme cuenta
de que lo mejor que me has
inspirado
fue una saeta
al miedo penitente,
darle la vuelta al reloj
y no volver a estar pendiente
de qué hora fue
la última
o en qué minuto
me olvidaste,
recoger las cartas
que no tengo intención de enviarte
y quemar lo que escribía
cuando no sabía
que tu torpe lengua
no hacía planes,
mentía.
Qué bien sienta encontrar la redención
a un precio tan bajo,
no volver a condenarme
contigo
y haber perdido las ganas de jugarme
el cuello
por los colmillos de esa sonrisa
que me alegro
de no volver a ver.
Qué bien volar al mar y encontrarlo libre
grande
desafiante
incontenible
y no encogido en los iris
más egoístas del planeta.
Pequeño desengaño,
me has venido bien
y no te echo de menos,
sin ti
aprendí a ser un poquito poeta.
Que más puedo decir, la verdad
es que
fue un placer tropezar aquí.
sábado, 24 de agosto de 2013
Masoquismos
El mundo busca evitar el dolor
como un enamorado que no quiere usar su corazón,
para no estropearlo.
Como una madre que te esconde las muñecas nuevas
para que duren un poco más.
A mí,
me gusta quitarle el plástico
a las cosas nuevas
y las que nunca se han usado
me dan grima.
Siento una ternura infinita por todo lo roto.
Si me dan una patada,
me gusta volver a colocar mi culo delante de esa misma pierna.
Si se ríen de mi torpeza,
busco salientes en la calle y la forma
de caer que me agriete las rodillas.
Si me dicen 'no te quiero'
repito la frase en mi cabeza hasta
que me la aprendo de memoria.
como un enamorado que no quiere usar su corazón,
para no estropearlo.
Como una madre que te esconde las muñecas nuevas
para que duren un poco más.
A mí,
me gusta quitarle el plástico
a las cosas nuevas
y las que nunca se han usado
me dan grima.
Siento una ternura infinita por todo lo roto.
Si me dan una patada,
me gusta volver a colocar mi culo delante de esa misma pierna.
Si se ríen de mi torpeza,
busco salientes en la calle y la forma
de caer que me agriete las rodillas.
Si me dicen 'no te quiero'
repito la frase en mi cabeza hasta
que me la aprendo de memoria.
Jugar con el drama es una aventura peligrosa,
y algunos nos regocijamos.
Cuando tuve curiosidad
por tocar el fuego
dónde todos apartaban la mano
yo intenté hacerme la valiente,
sin ser yo nada de eso,
y me quemé
y me gustó.
y algunos nos regocijamos.
Cuando tuve curiosidad
por tocar el fuego
dónde todos apartaban la mano
yo intenté hacerme la valiente,
sin ser yo nada de eso,
y me quemé
y me gustó.
Si me cruzo con el dolor
en medio de un paso de peatones
cuando el semáforo nos grita
que va a ponerse en rojo
yo le doy un beso,
en medio de un paso de peatones
cuando el semáforo nos grita
que va a ponerse en rojo
yo le doy un beso,
me lo tiro
y le invito a un cigarro después
-incluso alargo el rato de después
y le invito a un cigarro después
-incluso alargo el rato de después
prometiendole dos vidas,
la de antes de conocerlo
y la que desde que lo conozco, ya no es mía-
tumbada sobre una de esas líneas blancas
mientras él se levanta y se va
evitando pisarlas,
y oigo como los coches arrancan.
y la que desde que lo conozco, ya no es mía-
tumbada sobre una de esas líneas blancas
mientras él se levanta y se va
evitando pisarlas,
y oigo como los coches arrancan.
He escogido caminar por la cuerda floja,
y como tantas otras cosas,
me gusta más hacerlo con los ojos vendados.
Cada vez que alguien me obliga a bajar
y pisar suelo firme,
-me abre los ojos y me dice: "¡Mira!"-
me imagino gritando 'fuego'
ante un pelotón de fusilamiento,
o 'a la carga' mientras levanto una espada
guiando a millones de ejércitos
contra quien osa obligarme a creer
que existe algo tan feo
como la cordura de los cuerdos
y que el resto del mundo
sí me toca,
que no existe mi margen.
y como tantas otras cosas,
me gusta más hacerlo con los ojos vendados.
Cada vez que alguien me obliga a bajar
y pisar suelo firme,
-me abre los ojos y me dice: "¡Mira!"-
me imagino gritando 'fuego'
ante un pelotón de fusilamiento,
o 'a la carga' mientras levanto una espada
guiando a millones de ejércitos
contra quien osa obligarme a creer
que existe algo tan feo
como la cordura de los cuerdos
y que el resto del mundo
sí me toca,
que no existe mi margen.
Si es destructivo, sacia.
Pero el daño,
cuando me lo hacen lento,
me dejan con ganas.
Pero el daño,
cuando me lo hacen lento,
me dejan con ganas.
Si quieres sabiendo que vas a caer de pie,
para qué quieres.
Apuesto a nada o nada,
apuesto a perder,
que es como la gente que quiere gana.
Apuesto a nada o nada,
apuesto a perder,
que es como la gente que quiere gana.
Tú dueles, amor,
y yo quiero hacerlo contigo,
porque auguro una victoria muy dulce
entre tanto masoquismo.
viernes, 23 de agosto de 2013
Te quiero rápido
Los viernes volveré a estar viva,
porque llego y tú estás esperando,
o vienes y no me haces esperar.
El cielo estará lleno de estrellas
que no veremos.
Y contarás sin querer los golpes
contra la pared,
o las guarradas que le grito al techo.
Los sábados veinticuatro horas,
enteras, con todos sus minutos,
para escoger qué, dónde y cómo,
y auguro que lo sé.
Los domingos estaremos guapos
y tristes,
desnutridos,
cansados, felices,
y seguiremos con el asunto
del día de ayer.
El lunes será horrible:
-bienvenida al mundo real,
tu rutina te ha echado de menos,
y espera, tediosa-.
Martes comienza la cuenta atrás,
y cuentas con el cronometro más lento
de la historia.
Miércoles es un día menos
y una pelea más.
El jueves te odio,
y el viernes vuelvo a quererte
y a estar viva.
Tú sigue girando.
Cada semana es como haber conseguido
dar muchas vueltas completas
en un columpio y saber que
cuando perdamos velocidad
la hostia va a ser monumental,
y también que da igual porque el mareo vale la pena.
Así que sigue girando,
y corramos más.
porque llego y tú estás esperando,
o vienes y no me haces esperar.
El cielo estará lleno de estrellas
que no veremos.
Y contarás sin querer los golpes
contra la pared,
o las guarradas que le grito al techo.
Los sábados veinticuatro horas,
enteras, con todos sus minutos,
para escoger qué, dónde y cómo,
y auguro que lo sé.
Los domingos estaremos guapos
y tristes,
desnutridos,
cansados, felices,
y seguiremos con el asunto
del día de ayer.
El lunes será horrible:
-bienvenida al mundo real,
tu rutina te ha echado de menos,
y espera, tediosa-.
Martes comienza la cuenta atrás,
y cuentas con el cronometro más lento
de la historia.
Miércoles es un día menos
y una pelea más.
El jueves te odio,
y el viernes vuelvo a quererte
y a estar viva.
Tú sigue girando.
Cada semana es como haber conseguido
dar muchas vueltas completas
en un columpio y saber que
cuando perdamos velocidad
la hostia va a ser monumental,
y también que da igual porque el mareo vale la pena.
Así que sigue girando,
y corramos más.
Te quiero rápido,
tenemos poco tiempo.
martes, 20 de agosto de 2013
Pídeme algo más que explicaciones
Esta vida puta
esconde los ases en sus mangas
y ha hecho que todos los sastres del mundo
olviden coser las de los demás.
Esta vida, puta,
guarda a las que son como ella acechando
detrás de las esquinas del tiempo
a ver en que momento puede mandarlas
a darle la vuelta a la seguridad.
Todo reside en el concepto de desdudar
-por qué no puedes entenderlo-
es tan sencillo
como que me fío más de ti
cuando me quitas la ropa.
Y no lo haces.
Solo puedo hablar de quizás
porque me ganan cinco a dos
los porqués suspendidos,
esos que tienen la respuesta equivocada
tanto
que
me obligan a ver que el pasado siempre vuelve
y vuelve más hijo de puta que nunca.
Cómo contarte...
Todas las veces que fui pequeña y
crecí intentando transformar palabras
en corazones materiales que regalarte,
que colgar de tu cuello;
buscaba demostrar y no decir,
buscaba hacer y no contar,
me expuse y me perdí,
y ahora recojo ese mismo órgano
le sacudo el polvo,
lo escurro,
y te lo presto otra vez
para que vuelvas a hacer con él lo que quieras.
Pero
cómo explicarte que cuando te quiero
soy mucho más egoísta
que cuando me convenzo de que no.
Quiero una propiedad exclusiva
que no necesite cadenas
-si corro el riesgo de perderlo no lo quiero,
o lo quiero más, lo quiero mío por decisión propia-
no hablo de fidelidad
EXIJO lealtad
y un todo que se entregue como nadie
que se ponga solo las esposas
que se ate a mi cama
y solo se sienta libre
cuando se encierra conmigo en la habitación.
Que me defina libertad como la facultad natural
que tiene el hombre de querer estar preso.
De convertirse en un reo
que se condena a sí mismo
a pasar horas sin dormir,
que se tortura a voluntad
cuando ve que yo nunca tengo sueño.
Porque sabe como yo,
que soy todo lo que necesita conocer de Madrid.
esconde los ases en sus mangas
y ha hecho que todos los sastres del mundo
olviden coser las de los demás.
Esta vida, puta,
guarda a las que son como ella acechando
detrás de las esquinas del tiempo
a ver en que momento puede mandarlas
a darle la vuelta a la seguridad.
Todo reside en el concepto de desdudar
-por qué no puedes entenderlo-
es tan sencillo
como que me fío más de ti
cuando me quitas la ropa.
Y no lo haces.
Solo puedo hablar de quizás
porque me ganan cinco a dos
los porqués suspendidos,
esos que tienen la respuesta equivocada
tanto
que
me obligan a ver que el pasado siempre vuelve
y vuelve más hijo de puta que nunca.
Cómo contarte...
Todas las veces que fui pequeña y
crecí intentando transformar palabras
en corazones materiales que regalarte,
que colgar de tu cuello;
buscaba demostrar y no decir,
buscaba hacer y no contar,
me expuse y me perdí,
y ahora recojo ese mismo órgano
le sacudo el polvo,
lo escurro,
y te lo presto otra vez
para que vuelvas a hacer con él lo que quieras.
Pero
cómo explicarte que cuando te quiero
soy mucho más egoísta
que cuando me convenzo de que no.
Quiero una propiedad exclusiva
que no necesite cadenas
-si corro el riesgo de perderlo no lo quiero,
o lo quiero más, lo quiero mío por decisión propia-
no hablo de fidelidad
EXIJO lealtad
y un todo que se entregue como nadie
que se ponga solo las esposas
que se ate a mi cama
y solo se sienta libre
cuando se encierra conmigo en la habitación.
Que me defina libertad como la facultad natural
que tiene el hombre de querer estar preso.
De convertirse en un reo
que se condena a sí mismo
a pasar horas sin dormir,
que se tortura a voluntad
cuando ve que yo nunca tengo sueño.
Porque sabe como yo,
que soy todo lo que necesita conocer de Madrid.
No sé si me explico,
pero tengo algo mejor que explicaciones
para ti.
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