jueves, 10 de noviembre de 2016
En el aire
Te tengo atrapado en las pestañas.
pero la humanidad lo mata.
viernes, 4 de noviembre de 2016
El miedo
Cuando lo besas en los labios
Algunos incluso caminan cogiéndolo de la mano,
En mi caso huyo.
Corro, me escondo y no hago ruido.
Pero siempre me encuentra.
El miedo,
que todavía me estaba esperando,
viernes, 21 de octubre de 2016
Oriónidas oníricas
Este es el minuto y el momento.
Cada vez que llueven estrellas el cielo se cuela en mi sueño,
y vuelvo a casa
a la luz de las lunas llenas
y la voz de un amor despierto.
Yo duermo
y tú nos resucitas.
Ya pasaba antes.
Pero nada ha pasado todavía.
Este mundo es nuevo.
Es otro sueño.
Y no sé si somos nosotros
o sólo nos parecemos.
Ahora tú buscas los besos
y yo escondo las excusas.
Ahora tú escondes la mano
y yo lapido la aventura.
Ahora tú te rindes
y yo pienso en otros.
Ahora tú me engañas
y yo me convenzo.
Ahora yo miento
y tú sólo miras.
No es nuestro momento
pero se parece.
Puedo notar el frío del suelo
morir ante la hoguera que es mi cuerpo.
Puedo ver desaparecer el espacio que nos separa
y oler tus miedos y tus ganas y otra vez tus miedos.
Puedo oír como llamo a los míos
y suplico que vuelvan
(eso no es algo nuevo,
tú espantabas mi cautela).
Y entonces aparece el peligro,
y le acojo como a un viejo amigo,
y le pido que me conceda un beso.
Ya no me veo,
me estoy olvidando,
vuelvo a dejar de quererme
y cierro los ojos mientras
unos labios de valiente
buscan a mi izquierda,
desde donde no me miras
y donde ya no existes.
Yo despierto
y tú nos olvidas.
No puedo matar lo que ya está muerto,
pero me haré la dormida.
La verdad es que si abriese los ojos no vería.
Las nubes tapan lo posible del deseo.
Oriónidas oníricas.
viernes, 23 de septiembre de 2016
Fugaz
¿Tendrá la vida paciencia suficiente para reconocerlo?
Mientras tanto,
sólo existe un color,
a una hora concreta,
que sabe llenar tus ojos con ese instante,
tan de media hora y de un segundo.
Nunca quise atraparte en mis pestañas,
nunca quise que fueran una cárcel para tus sueños.
Nunca quise que tú te asentaras como mi único sueño,
siempre detrás, siempre bailando, siempre detrás,
de un párpado al otro.
Perdona por todo.
No debí soñar contigo,
ni despertar a tus pies.
No debí ahogarme en tus excusas,
ni llorar por tus rincones.
No debí mentir con tus palabras,
ni decirte la verdad cuando temblaba, después,
siempre,
después de arder;
cuando el árbol desfallece,
las ramas tiemblan y sus años laten.
Sin embargo no me arrepiento.
Repetiría cada movimiento,
cada pequeño y singular vuelo de mis dedos por tu suavidad,
cada ladrido, cada beso.
Recrearía cada noche con su luz,
y volvería a aprender a hacerlo después de olvidarte,
como si leyese un libro nuevo.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
No olvides, aunque llueva
que ayer el sol perseguía los girasoles de tus ojos,
que cansados,
miraban a otro lado mientras este perdía toda su fuerza.
Los mismos girasoles que hicieron brillar más que nunca tus pupilas
y calmaron su sed con tu llanto.
No olvides, aunque llueva,
que ayer el cielo estaba despejado
y se podía ver bailar a las colinas a puntito de besar el ocaso del verano.
El mismo verano que puso estrellas fugaces cerca de tus labios
para que tus susurros se cumplieran.
No olvides, aunque llueva,
que fuiste una brizna de paja conquistando el mar dorado.
Libre.
No olvides, aunque llueva,
que fuiste libre,
ayer,
antes de que la melancolía de la primera hoja perdida decidiera alojarse en tus pupilas.
martes, 12 de abril de 2016
¿Y tú qué prefieres, querer o que te quieran?
la sombra de todo lo que desee que fuera.
en la cicatriz entreabierta de la duda,
encuentro en la punta de mi lengua tu inicial.
Y me gusta.
Si Oliverio habla de la que vuela,
nos veo cogidos de la mano
en un mundo que envidia nuestras alas.
Y cuando Benedetti cuenta su estrategia,
recuerdo muchas tardes de invierno en el sofá.
Como le pasara a Vicente Huidobro,
viernes, 4 de marzo de 2016
Como dos gotas de agua
que caen en el lugar que corresponde
completando una vida;
así fue como llegaron ellas a su casa.
Y así un pueblo sumó dos,
y un niño aprendió a multiplicar
y las horas pasaron más rápido para aquellos que debían distinguirlas.
Como dos gotas de agua
vestidas con distinta luz
pasearon sus sonrisas húmedas
por la villa más encantada del planeta.
Y así empezaron los juegos,
y así las historias.
Y fueron dos en una
y nunca la una sin la otra.
Como dos gotas de agua,
imitando la magia de parecer iguales
siendo distintas.
Y así un río bañó su risa,
y el sol secó su piel,
y los árboles inmortalizaron nuestro abrazo
y alguien nos contó que el corazón
bombeaba la sangre más caliente en verano.
Cuando las niñas crecen
los amigos se convierten en hermanos
las bicis descolocan siempre sus cadenas
los enemigos aparecen en el pueblo de al lado
y los amores son más susceptibles a hacerse daño.
cuando los lazos más humanos
tienden a convertirse en sólidos alambres
y la luna es cálida y los niños juegan a esconderse de la noche y todo es bueno.
en que corrimos con cucharas sosteniendo huevos,
buscamos monedas en la harina,
mordimos manzanas colgadas en parejas,
adivinamos el número de casas que había en cea,
y bailamos con nuestras faldas de colores.
buscaron el amor en la lluvia
sin saber que esta llora siempre desengañada y solo cree en el amor cuando lo empapa,
el consuelo voló de sus manos
y tuvieron que sostenerse.
Pero siempre encuentran otra oportunidad.
Rápidas, como la luz que atraviesa cada gota
y de la que nace un arco iris
Como agua que nunca cae sola.
Llegaron a donde corresponde,
ocupando su lugar en nuestra hierva, en nuestra mesa, en nuestro banco, en la piedra del castillo que escalamos.
y en un árbol que guardó en su corteza nuestro abrazo.
