lunes, 20 de enero de 2014

Deshazme la cama

Hoy me has enseñado cómo es una galaxia,
una que no es la nuestra,
y nos he imaginado visitándola.
Me gustaría encerrarte en algún planeta,
pequeño,
donde solo quepamos nosotros
y una flor,
para jugar a encontrarte
donde quiera que te escondas,
y a aprendernos todos sus rincones de memoria.
No conozco más universo
que el que tú prometes que existe.
No quiero conocer otro
para terminar descubriendo
que no quiero que exista.

Y eso que cada vez que lo pienso
muero de miedo.

Todas esas estrellas vagando sin peso,
toda esa inmensidad que hace pequeñas
todas las inmensidades
que tiemblan conmigo cada vez que
me agarras el pelo.
Que siendo enormes,
se estremecen con nosotros,
cada vez que robas un beso que ya es tuyo.
Tengo miedo,
pero puedo jurarte que no saldría
de allí,
de tenerte atado
y confinado a mí.

Amaría esa cárcel,
como quien odia ser libre
porque prefiere no tener opción
y se rinde al escalofrío.

Tú júrame que lo devastaríamos,
que claudicaría ante nosotros
para que dejásemos de arrasarlo
que seriamos como tormenta y huracán
que cada vez que se besan
destruyen sin querer.  .
Tú júrame que no volveremos de allí
a ninguna otra parte
porque seremos tan tú y yo
que no tendremos a dónde volver.
Y con sangre
firmo
que me cortaré las alas,
y que no conoceré otras ganas
que no sean las que nacen
de verte deshaciéndome la ca(l)ma.

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