martes, 22 de octubre de 2013

Te quise en cantidades, me faltó calidad

Olías a pan tostado,
y las paredes de mi casa todavía se acuerdan,
besarte era como merendar dos veces.

Planeaba con el café de por la mañana,
tres colacaos para por la noche,
que bebiéndolos a tu lado
me hiciesen olvidar luego, cómo se dormía.

Me preguntaba todos los días cómo es
posible que la gente duerma
con alguien a quién quiere al lado
sin antes destruir todas sus fuerzas,
sin dejarlo K.O de tanto quererlo.

Que es la única forma en que deberían
terminar los días, ¿no?

A lo mejor no,
a lo peor por eso no has querido
volver a dormir conmigo.

Perdóname.
Por desbordar el vaso.
Por ahogar las plantas.
Por dar demasiadas vueltas a la llave.
Por doblar demasiadas veces las sábanas.
Por inundar el baño.
Por cocinar para cuatro.
Por volverme loca de lejos,
por la cantidad de ganas de verte.

Creí que esta vez sabría hacerlo bien.
Si ha sido un desastre,
si soy una catástrofe,
es de tanto quererte.









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