jueves, 10 de octubre de 2013

1 de Otoño

Pasa en un segundo
cualquier noche de estas,
que me siento a una mesa redonda
rodeada
por un montón de corazones valientes,
y yo sigo teniendo miedo.

Aunque busque más cerca
que lejos
y me guste que me vibren las yemas
de los dedos cuando mi pierna
roza otra por accidente,
conociéndose,
recordándome que tengo a alguien al lado...

no quiero verlo,
estoy en una de esas habitaciones
llenas de puertas
y la única por la que no quiero salir
es la que mejor me viene:
-"AQUÍ TERMINAN TODOS LOS
BUCLES
QUE INVENTAN
LAS HISTORIAS DE AMOR DESGASTADAS"
-dice.
Y qué poco me gusta.

Yo lo que hago es esperar,
convencida de que habrá alguna ventana,
pero sin interés por encontrarla.
Si salgo
que sea de la forma más complicada.

No sé por qué, pero me da miedo parar el
replay.

No acabamos nunca, no puedo, no acabamos nada.

No quiero pensar para no verme
obligada
a admitir que veo esa chispa
en medio del huracán,
porque no he decidido aún
si hacerle un refugio de cristal
o dejar al aire apagarla
como dejo que apague
las velas que enciendo sin llegar
a pedir deseo,
o los fuegos que provocas tú.

Sigo teniendo miedo.

He dejado ayer atrás y pasado mañana no me importa,
pero hoy tampoco me gusta
si tú no estás,
y sé que mañana no querré estar contigo.
Todas nuestras contradicciones,
también me dan miedo.

Compartiría mi caos con tu letra favorita,
pero no me atrevo.
Llenaría tu habitación de acentos y complementos
directos que hablen de ti, pero no me atrevo.
Volvería a volar por soñar que me regalas alas
y que estas no se rompen,
pero tampoco me atrevo.

Es cierto que no hago por miedo,
todo lo que me gustaría:
Me gustaría ser un pequeño suspiro,
que te sople al abrir las cajas
donde guardas todo lo que no usas
y rescatas solo cuando yo vuelvo
a tu casa.

Me gustaría vivirte, y dejar de arrastrar
todo lo que viene conmigo:
los restos de todo lo que empiezo
y no sé terminar.

Me gustaría regalarte el primer beso,
para que me robes todos los demás.
Pero me da miedo que no vuelvan a ser míos.

Y tengo motivos,
uno especial para cada uno de esos
miedos.
Has sido el niño que explotó,
con su dedo acusador,
mi pompa de jabón.
Y ahora ya no quiero salir al recreo.

Hoy ha sido 1 de Otoño.
Primer día de lluvia.
Primer (día de) amor.
Y me habría gustado pisar montañas de hojas
mojadas
y charcos de barro
pero era pronto para todo eso
igual que era pronto para dejar de pensar en ti.
Igual que es pronto para decir
que estoy mucho mejor sin ti,
o que desde que te has ido
este otoño ha recuperado un poco
del calor del próximo verano.
Pero es 1 de Otoño, y que sea
pronto es un regalo,
es uno,
es principio,
y tengo todo por hacer.



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