lunes, 2 de abril de 2012

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Sí. Que yo pensaba que no, pero sí. Hay amores de tres. Amores con forma, triángulos isósceles que se van cerrando y siempre suprimen un punto para que termine quedando una línea de dos. El punto suprimido es el afortunado. Aquél que consigue escapar del triangulo maldito de las Bermudas, y que, por lo tanto, merece un amor de verdad.
Algún día escribiré tomos a tus desaires y haré estudios acerca de los cambios de personalidad que sufren ciertas almas cuando pierden el rastro de sus pupilas y la huella de unos dedos que acariciaron y querían.
"Una sola mujer y un millón de maneras de perderla." Dice Benjamín el azul.
Pateando la misma piedra. Por gusto, por afición. Por costumbre, como vivir. Sin remordimientos ni monstruos, es tan solo el sueño del amor.
Morfeo se lleva esas historias para contárselas a los niños por las noches, nos los roba y a cambio nos lleva a volar solo para ver suicidarse a las estrellas.
Para ver como se apagan cada vez que un cumpleañero sopla las velas expulsando lejos sus deseos y babeando tartas. Para demostrarnos que todas las historias mueren, que a veces no queda ni el recuerdo de aquellas primeras horas que fueron las mejores. Nadie busca vengar una historia que acabó destrozando los puntos suspensivos a puñaladas, nadie busca venganza de alguien que dejó de existir.
He muerto para ti.
No puedo evitar que queden recuerdos de algo que ya parece una imagen difusa, una foto borrosa que no nos hace inmortales. Pero puedo no existir para ti, porque tu no eres mi razón ni tengo razones para seguir pensandote. Y he muerto. He muerto en el sentido más bello de morir, en el sentido más libre de morir, en el sentido de olvidar, reír y volar... muy lejos. A vivir entre detalles de un mundo que no podemos perdernos, como el hecho de que la mejor manera de apreciar el arco iris es mojarse y bailar y que llueva; que exista la aurora boreal; que en Noruega haya noches que duran una hora; que el mar puede ser dulce y el sol con abrazos no quema.

5 comentarios:

  1. Hoy tu entrada (releída), se me antoja el hogar de la aHora boreal de las palabras. Te diría que siguieras escribiendo, que ánimo, que espero la siguiente entrada... pero me basta con esta, con estas. Que añadas más palabras será exquisito... nunca necesario.

    Un abrazo (de los de ojos cerrados)

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  2. Creo que las fechas son lo suficientemente señaladas para decir que cuando mueres, siempre renaces.
    Habrá muerto algo que dará paso a un nacimiento algo mejor, es ley de vida. Y merecerá tanto la pena que los recuerdos que son ahora una imagen borrosa, quedarán como una imagen en blanco y negro con los bordes quemados como si de una foto de una guerra pasada se tratara... y todo para volver a hacer fotos nuevas, con color y matices de felicidad que en las viejas sólo se aprecian cerrando los ojos... pero con lo nuevo se siente día a día.
    Que esa muerte te lleve a una mejor vida... en el buen sentido de la frase

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  3. Kikopan: que consideres exquisitas mis palabras me parece increíble y me encanta. Mil gracias por leerme.
    Javier: muchas gracias por andar comentando siempre por aquí y por leerme, y mil gracias también por esos buenos deseos.
    Me habéis alegrado la mañana los dos.

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  4. Siempre me ha gustado todo lo que escribes..pero he de decir que el que se lleva la palma son las LENTEJAS! :) Pásate por mi blog si quieres, claro. PD: Te lo dejo por aquí unbeso-locuratodo.blogspot.com/

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  5. jajajajaja mi favorito! me pasaré!

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