domingo, 4 de diciembre de 2011

Estúpida

Me dejo romper cien mil veces y sin tener a nadie que me recoja los cachos. Sé cual va a ser mi final y lo peor es que lo deseo casi con lujuria. Estoy en una habitación fea, sucia, oscura, una copa de cristal francés rota en mil pedazos al lado de mi brazo, la cama desecha, sábanas revueltas, y yo tirada en el suelo, recordando... él acaba de salir por la puerta, después de llegar al extasis me he quedado tirada observando como se vestía, se levantaba y se iba para siempre sin una despedida, sin decir nada, pero asegurándome con la mirada que no quedaban puntos suspensivos a la frase resumen de nuestra historia: "dimos un paseo por el borde del precipicio, tú conservaste tus alas, yo caí al vacío". Y yo acostada en el suelo, siendo incapaz de dibujar ninguna expresión en la cara, dejando que llueva dentro de mis ojos, empapándome las mejillas que se constipan, giro y veo los cristales, el vino derramado en la alfombra cochambre de un motel de carretera, recojo un cristal y pienso que pasaría si ya no fuese vino lo que se derramara, unas gotitas de algo más denso en la alfombra no se iban a notar... no hay dolor, no hay amor cuando no se siente, no hay odio... solo muerte. Dejo de ahogarme en el anhelo de un sueño que existió solo para mi. Me mareo y me duermo y sueño con aquella vez que pensé que algo crecía dentro de mi y tú ya te habías ido, y quise llamarte basura, inmaduro, egoísta y todas las verdades que eres y yo no veía. Y sueño con una vida que aún dudo.
Despierto con un cristal en la mano y tengo miedo. Me asusto y me voy corriendo y solo pienso en que alguien tendrá que limpiar todo aquello... y que tal vez esa persona pudo haber encontrado algo más, aquella noche de invierno, que cambiaría para siempre su Diciembre, un Diciembre, seguramente, mucho más romántico que el mío. En la calle un frío que paraliza me da la bienvenida y me dice que si quiero él me abraza, que no necesito el calor de los besos, que puedo bailar con su viento. Pero yo ya no me conformo con nada. Empieza a llover y yo empiezo a desnudarme. Da igual todo, estoy borracha de pena y drogada de engaño y desamor. Amanezco y todo es blanco, pienso que las pastillas rosas siguen haciendo efecto, parece que vuelo en una nube, pero se han ido los unicornios, ahora veo cables, una desilusión más, solo es un hospital. Hipotermia. Era de esperar. Me encontró desnuda bajo la lluvia un ángel de blanco que me lo cuenta todo con una boca que nada tiene que envidiar a la que le esculpió Miguel Angel a David... me mira con unos ojos que hipnotizan y quiere entenderme, pero yo ya no sé hablar. Me incorporo, le beso suavemente, pierdo el equilibrio y parece que me voy a desplomar de nuevo sobre la camilla, pero no permito que mi cara se separe demasiado de esa maravilla de rostro, me sujeto a sus orejas, lo acaricio y aumento la intensidad de un beso de los míos. Mi forma de dar las gracias. Y al fin, vuelvo a dejarme caer en brazos de Morfeo. Una ventanita se está abriendo y parece que ventila las paredes de un ventrículo que olía a humo, sudor, alcohol y sueños rotos.
Esto es lo que yo entiendo por "soñar en frío".

5 comentarios:

  1. Maravilloso tu manera de entender "soñar en frio"
    Esperemos que sólo sea una manera de entender y no una realidad
    Genial

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  2. El otro día me dio por leer esta entrada en voz alta y me dio por reír. Hoy la leí en voz baja y me dio por llorar... pero como perdí mi risa hace ya tiempo y el llorar se me ha vuelto a olvidar ... pues...

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  3. PERO.....tú cuándo has aprendido a ecribir asi?? no lo entido jajajaj un bso que seguro que tu me vas asacar de pobre!!! no enserio me gusta me gusta....tupriiii

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  4. jajjajaja ahora si lo tienes que ver!! conseguido!!! un bsooo

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