martes, 25 de octubre de 2011

Así

Si me pierdo reviviendo tan solo sus pupilas ¿qué va a ser de mí cuando me lo  encuentre? Todo empieza a girar, a dar vueltas, a ser desconcertante. Cómo la falta de orientación que me lleva a esas calles estrechas de las que ya no sé salir.
Cómo cuando una simple fantasía me llevó a un callejón oscuro dispuesta a violarme los recuerdos. Y así los revivió.
Cómo pretender esconder el mar en una botella de cristal para mandarlo envuelto en un folio navegando por la nada que dejaste tras el barrido de tus pestañas. Escritas en el mar todas tus costas, a mi ya no me quedan limites de entendimiento, control, represión de mis ganas de recorrerte otra vez. Tengo ganas de arena. Ganas de mar. Ganas de azul. Ese fue siempre tú color ¿verdad?
No-me-dejas-escapar-no-me-dejas-escapar-no-me-dejas-escapar.
Y yo quiero huir.
Cómo cuando te rehuyo (enfatizando el "re" de una y otra vez) para no pensarte, vivirte o soñarte. Que no puedo permitirme el lujo de revivir tus lunares, repensar tus palabras, 'resoñar' tus gestos.
Cómo cuando quise aparentar que nunca habías existido, ejecutando hasta a tu nombre que se volvió impronunciable y contra mí.
Ódiame, empujame, pisame, matame... pero no me pidas que vuelva...

a caer.

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