jueves, 13 de octubre de 2011

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Y yo que voy perdiendo mis acentos por el camino, que ando y termino por desandar, deambulando de aquí para allá por las calles de Madrid. Me quedo sin sal y pimienta que le den sabor a esta piel a la plancha seca y falta de besos, tan insípida...
Busco asilo a las 7 de la mañana en medio de un frío que estremece todo el cuerpo menos el corazón... el hielo al frío no reacciona. Y divago por las calles caminando por inercia.
No me había parado a pensar, pero cuando tuve que hacerlo, pensé. Y descubrí que no quiero querer querer, que deseo no desear y no hago más que mirar hacía atrás y cagarme de miedo cuando ando hacía adelante. Me da por echar de menos y pensar en el amor, aquél que creía que sentía sumergiéndome en mis mares, con sus profundidades y sus males, y ahora lo único que puedo asegurar del amor es que conozco su definición.
¿Y si fue culpa tuya que te fuiste desgarrando mis tejidos? Yo, que me había cosido a tu corazón y tú arrancando hilos cuidadosamente convinados, dejándome toda ensangrentada y por partes.
Si ya no soy capaz ni de respetar las promesas que me hago a mi misma, como la de no volver a escribirte, como la de no volver a pensarte... Que estúpida intentando convencerme de que ya no te soñaba. Tanto que me equivoqué y ahora tengo que volver a colgar el cartel de cerrado por obras. Una vez saltados dos precipicios y descubiertas dos caídas distintas a vacíos distintos creo que no puedo evitar mirar cincuenta veces bien antes de volver a lanzarme a caminar cerca de los bordes. Bordeando ilusiones que empiezo a pensar que no volveré a dejar que duren.
En un fin de semana he expuesto mi corazón a ser resquebrajado por cada recodo... ya solo me enamoro de poetas, poetas con su misterio, sus palabras, sus voces, su suavidad, que enamoran sin ser conscientes o sin querer serlo y sobretodo... que no son para mí. Poetas que jamás me escribirán. Me quedo con eso, voy a desear solo lo que no pueda tener, voy a volverme loca por lo misterioso, voy a colgarme tan solo del cuello de las letras que llevan otras direcciones. Voy a enrollarme con Morfeo y tendré suministro continúo de fantasías prisioneras en el sueño. Que por favor, ruego, no se hagan realidad.

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