lunes, 11 de febrero de 2013

Hay mares en todas partes

El mundo debería acabarse cada vez que dices adiós,
y yo debería ir por el mundo devolviéndote los finales.
Pero tú eres como ese café de por las mañanas
que no soy capaz de acabar,
y cómo ponerte fin,
si sigo saboreándote.
Has vuelto a equivocarte;
te parecía tonta, inocente o buena ¿verdad?
y no la vas a encontrar más destructiva que yo.
Léeme ahora que ya no te escribo,
mírame ahora que ya no me importa,
búscame ahora que ya no te sigo.
Empieza a huir de mi y me encontrarás,
porque soy la certeza que te queda
después de todas esas dudas
que ni la almohada te deja consultar.
Me tienes sueño, y no ganas.
Lo que quieres es dormir conmigo
y llamarme 'princesa'
pero yo prefiero vivir vendiéndome al mejor postor
y darle a la botella.
Que escribo para olvidar y no funciona,
así que me paso a lo tradicional,
a vaciar botellas por saciarme de esta rara sed de ti,
que no me quiere abandonar,
llenarlas de letras, tirarlas al mar,
y preguntar gritando a todo ese azul
por qué escogió vivir en tus ojos.


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