sábado, 11 de febrero de 2012

'Tú eres la razón de mi existencia'

Construyendo diques a tus glándulas lacrimogenas, no te vas a salvar.
Algún día se desatarán oleajes de dolor, y a saber a quien alcanzan.
Mil y un tsunamis entre tus pestañas que llegan al borde y vuelven atrás. 
Sigues buscando a alguien que te dé vueltas en el aire durante paseos poco tranquilos. Tal vez pongas carteles con un "wanted", de se busca y de querer.
Tal vez empapeles todo el Retiro. Y aún así no te salvarás.
No te salvará huir del invierno a lugares donde te roce el sol. Porque el sol ya no te toca.
Tienes pesadillas que brillan de angustia, donde te asfixias en abrazos de bufandas que cogen forma de piel de serpiente. Te sepultan en arcilla y esculpen contigo dentro un cuerpo más bonito, una persona más interesante, alguien mejor y más fácil de querer. Rompen a mordiscos tus sueños de cartón piedra. Y nadie te salva.
Escondes el corazón en vasos, y rebosa de amor. Pero a tus cartas se les borró la dirección, y no volverás a escribirles remite por vergüenza.
Te cuesta respirar en los paseos nocturnos por Madrid. Porque las luces de las farolas te sobrecogen.
Estás vacía como las piscinas en invierno. No es lo mismo si no hay chicos malos. Echas de menos. Tu amor echa de menos que le sean infiel. Necesitas un loco otra vez en tu vida. Que te dé la vuelta a la tortilla en el aire. Igual que te las da a ti en los paseos. Que te llene, cómo las botellas de agua. Aunque sea a medias. Que te quiera o no, da igual, lo importante es lo que tú sientas. E inmolarte como una puta kamikaze en el mejor dolor que existe. En la misión más peligrosa y atractiva de todas, la de buscar a la mariposa de Vietnam que llene tu vida de 24 horas de micro-momentos de felicidad. Que te invente los recuerdos y las mil formas de explotar tus 8 sonrisas, que te enseñe la caricia que tienes al final de la linea oblicua de tu mandíbula. Y te dé los besos que guardas en las comisuras, sin candado. Que te regale bolas del mundo y se esconda debajo de tu cama. Que te escriba en la espalda las cosas que no quiere que olvides nunca. Y te ayude a leer en el braille de las caricias suaves de las yemas de sus dedos y aprender con la memoria de la piel. Que te dé todos los besos cómo si fueran el primero y rebobine una y otra vez la sensación de resurrección de la pequeña mariposa en el estomago, y el cosquilleo de su aleteo.
Entonces puedes dejarte llevar por los terremotos, como si de tu estomago a tus labios, tus brazos, tus ojos, tus piernas, tus pulmones y tu corazón hubiese la misma distancia que de aquí a Japón. Y cuando te invaden esos terremotos, esos temblores, las taquicardias, la falta de aire, los huracanes, y te inundan por dentro, solo hay un acto capaz de exponerlo para intentar mostrárselo a él. Y todos sabemos cual es. No hay lenguaje más elocuente que el del propio cuerpo. Y no hay forma humana de parar eso que se siente. Y si la que escribe supiese de lo que habla, tal vez todo esto sería más creíble. Tal vez no serían solo imágenes. Tal vez podríamos hablar de amores improbables. Amores de esos que todavía no existen, pero que uno se imagina todos los días. Y es que yo: soy frío si no puedo calentar mis pies en tus piernas. Soy demente sin  tus conversaciones irónicas y desvariantes. Soy enferma sin un beso de buenas noches. Soy tatuadora si tú me lo pides, y dibujo los ángeles que quieras rodeándote las caderas, usando tinta o saliva, siempre lo que tú prefieras. Soy eddin para escribirte poemas de amor en la espalda. Soy insomne si no duermo contigo. Soy una adicta atormentada por el mono si estamos más de seis horas sin hacer el amor. Soy alma pérdida si no existes. Por eso te invento. Porque sino, no existo. Y porque inventarte, me hace inmortal.

'Tú eres la razón de mi existencia: Si no te conozco no he vivido, si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido'
Luis Cernuda.

2 comentarios:

  1. Va a aparecer tu loco poeta bohemio de sombrero gastado.
    Y tendrá una barba que te arañe cuando te bese y sobre la que escribas mil tratados en prosa.
    Yo lo sé.

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  2. Entonces pasará, porque tú eres la más lista.

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